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Asado a 13 mil, un logro de Milei que sacude el mercado de carne de Alto Valle

  • hace 4 horas
  • 3 min de lectura

El asado bajó en nuestra región y la explicación apunta a una decisión de Milei: levantaron la barrera sanitaria pese al fuerte rechazo de los productores patagónicos

La flexibilización permitió el ingreso de carne con hueso desde el norte del país. Un año después, el precio del asado registró una fuerte caída en Río Negro y Neuquén. En julio, el kilo promedió $13.490, un 18% menos que el mes anterior.

El precio del asado volvió a generar una noticia inesperada para los consumidores del Alto Valle: durante julio, el valor promedio del kilo cayó un 18,19%, pasando de $16.490 a $13.490.

El dato surge de un relevamiento del INTA y coloca al asado entre los cortes de carne vacuna más accesibles de la región. Incluso, en el Alto Valle, el precio quedó por debajo del valor de la carne picada.

Detrás de esta caída aparece una decisión que el Gobierno de Javier Milei tomó en 2025 y que generó una fuerte disputa política y productiva en toda la Patagonia: la flexibilización de la histórica barrera sanitaria del río Colorado, que durante más de dos décadas restringió el ingreso de carne con hueso proveniente del norte del país.

Una barrera que dividió al país ganadero

La Patagonia cuenta con un estatus sanitario diferencial como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. Por ese motivo, durante años existieron restricciones para el ingreso de carne con hueso desde regiones ubicadas al norte del río Colorado.

El Gobierno nacional decidió modificar ese esquema y habilitar el ingreso de determinados cortes con hueso plano, entre ellos el asado y la falda, provenientes de zonas libres de aftosa con vacunación. La medida fue instrumentada por el Senasa mediante la Resolución 460/2025.

La explicación oficial fue económica: aumentar la oferta, generar competencia y reducir los costos de la carne para los consumidores patagónicos, sin modificar los estándares sanitarios de la región.

Fuerte resistencia en Río Negro y Neuquén

La medida, sin embargo, encontró una fuerte resistencia entre productores ganaderos y dirigentes políticos patagónicos. Productores advirtieron que el ingreso de carne proveniente del norte podía generar una competencia difícil de afrontar para los ganaderos patagónicos, que tienen mayores costos de producción.

La Sociedad Rural de Choele Choel, por ejemplo, sostuvo que la flexibilización no representaba ventajas para los productores de la región y podía colocarlos en una situación de desventaja frente a los establecimientos ubicados al norte del río Colorado.

El conflicto llegó incluso a la Justicia, en medio de una disputa que durante meses enfrentó al Gobierno nacional con autoridades provinciales y organizaciones del sector.

Un año después, el mostrador empieza a dar una respuesta

Más allá de la discusión política y productiva, los números del mercado comienzan a mostrar uno de los efectos que el Gobierno buscaba conseguir.

Según el relevamiento del INTA, el kilo de asado en el Alto Valle pasó de $16.490 en junio a $13.490 en julio. Es decir, una reducción de aproximadamente $3.000 por kilo en apenas un mes.

La caída no se produjo con la misma intensidad en toda la Patagonia. En otras zonas los valores permanecieron alrededor de los $16.490, mientras que en Santa Cruz el promedio llegó a $17.490.

El fenómeno también resulta significativo porque se produjo en un contexto en el que la faena bovina no registró un fuerte aumento. Esto refuerza la hipótesis de que el cambio en las condiciones de abastecimiento y la mayor competencia tuvieron un papel importante en la baja del precio.

¿Quién ganó y quién perdió?

La discusión continúa abierta.

Para los consumidores, el resultado es difícil de cuestionar: un corte tradicionalmente caro en la Patagonia comenzó a acercarse a los valores del resto del país.

Para los productores patagónicos, en cambio, la ecuación es mucho más compleja. La apertura significa competir directamente con carne proveniente de regiones con otras estructuras de costos y mayor disponibilidad de hacienda.

Así, una decisión que en su momento provocó una fuerte resistencia en la Patagonia comienza a mostrar un efecto concreto en las carnicerías del Alto Valle.

El asado bajó. Y la barrera sanitaria que durante décadas protegió al mercado patagónico ya no es la misma.

La gran pregunta ahora es si esta reducción de precios podrá sostenerse en el tiempo y, al mismo tiempo, si los productores de Río Negro y Neuquén podrán mantener su actividad frente a la nueva competencia.

La nota queda planteada con el dato del precio como eje, pero destacando que la baja es uno de los efectos que el Gobierno buscaba con la flexibilización, sin presentar como demostrado que la barrera sea la única causa.


Obviamente, el dato no pasó desapercibido para los libertarios, quienes no tardaron en afirmar que, gracias a Milei, ahora se puede comer asado en la Patagonia.

Por lo menos, los números parecen avalar el fervor libertario.

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