Cabezazos a los libertarios: allá y en Roca
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Dos hechos similares ocurridos en pocos días encendieron el semáforo rojo en la política. Cuando se terminan las palabras y empiezan las piñas o los cabezazos, todo indica que algo está fallando y que se necesita un fuerte llamado de atención a los involucrados.
Marcelo Claudio “Pichón” Segura pasará cuatro meses en prisión preventiva por el cabezazo que le propinó al diputado Federico Pelli (de La Libertad Avanza) el miércoles por la tarde sobre la ruta nacional 157, a la altura de La Madrid. Así lo dispuso el juez Raúl Ángel Robin Márquez.
Segura, empleado público de la comuna de Los Bulacio, fue imputado por lesiones graves agravadas por alevosía. El legislador permanece internado en la Clínica Mayo, donde fue intervenido quirúrgicamente por la fractura de los huesos de la nariz.
En tanto, Segura fue trasladado al penal de Benjamín Paz. Además, el Gobierno de Tucumán emitió una resolución que lo aparta de su cargo en la Comuna de Los Bulacio.
Antes de ser trasladado, Segura envió un mensaje al legislador: “Le pido disculpas al señor Pelli”, expresó.
Días antes, en General Roca, ingresó en la comisaría 48 una denuncia por un hecho similar. Según consta en la presentación, otro militante libertario fue golpeado de la misma manera: con un cabezazo que, de milagro, no le provocó lesiones graves. La víctima fue el militante Damián Sánchez.
A diferencia del caso ocurrido en Tucumán, nadie se solidarizó públicamente con Sánchez. Tal vez porque no es diputado. Tampoco hubo un pedido de disculpas: más bien se intentó justificar la violencia ejercida.
El episodio ocurrió ante la mirada de numerosos militantes y aliados que colmaron el predio de La Oveja Negra. Un evento que debía tener como protagonista a “las ideas de la libertad” terminó siendo noticia por un escandaloso cabezazo a un militante.
La violencia parece estar ganando terreno en la política, y eso es peligroso. Estos dos episodios —medidos con distinta vara dentro del propio ámbito libertario— muestran que el debate político está entrando en una fase de intolerancia extrema, con golpes, piñas y cabezazos.
La violencia no puede seguir floreciendo en medio de una profunda crisis económica y social. Es peligrosa y debe ser repudiada con la misma firmeza cuando la sufre un diputado en Tucumán y también cuando la padece un militante aquí, en General Roca.



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