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Caputo, el ministro que no compra en el país

  • Simon Telechea
  • hace 2 horas
  • 1 Min. de lectura

A más de dos años del gobierno de Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a referirse a los altos precios de la ropa en la Argentina y dejó una frase que encendió más comentarios que una etiqueta en un shopping: “Yo no compro ropa en la Argentina”. El diagnóstico fue claro; el mensaje, bastante menos empático.

Según el funcionario, los valores de la indumentaria deberían bajar con la desaceleración de la inflación y una mayor competencia producto de la apertura de importaciones. Sin embargo, mientras el ministro explica por qué evita comprar local, millones de argentinos siguen enfrentando precios que convierten una salida a renovar el placard en una prueba de resistencia económica.

La observación oficial suena lógica desde la teoría económica, pero incómoda en la práctica. Porque una cosa es señalar distorsiones de precios y otra muy distinta es subrayar, sin anestesia, que quien maneja la economía puede resolver el problema viajando… mientras el resto solo puede mirarlo desde la vidriera.

En un contexto donde el consumo sigue golpeado y los salarios corren detrás de los precios, la frase del ministro terminó funcionando más como contraste social que como explicación técnica. No todos pueden elegir dónde comprar; muchos apenas eligen si compran.

El desafío para Caputo no es demostrar que la ropa es más barata afuera, algo que cualquier argentino con pasaporte ya sabe. Su verdadera tarea es lograr que vestirse en el país deje de ser un lujo y vuelva a ser una posibilidad. Porque un ministro de Economía está para resolver los problemas de los argentinos, no para recordar quiénes pueden esquivarlos.

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