Carnicería Libertaria (Humor político sin cadena de frío)

En esta nueva editorial vamos a tocar un tema muy sensible. No para veganos. Tampoco para impresionables. Mucho menos para carniceros.
La pregunta que siempre quisimos hacer es muy sencilla:
¿Puede haber carniceros vegetarianos?Mentiraaaa. No era esa la pregunta. Y tampoco era para carniceros.
En Río Negro existe un partido político cuya presidenta está siendo carneada por propios y ajenos. Aparentemente, la señora ya no es tan querida por sus colegas rionegrinos. Al menos ahora.
Hace tres meses, varios hacían fila para pedirle una entrevista. Hoy la desconocen. No la quieren ni picada.
El problema es que la señora es diputada nacional y no la pueden carnear así nomás. Hay límites sanitarios. Entonces le sugieren —muy amablemente— que se corte sola brazos y piernas, para poder entregarla prolijamente envasada y en bandeja, lista para góndola.
Pero… ¿tan mala es la carne de la diputada como para despreciarla así?
Es cierto: viene de villa y está un poco verde, pero eso le pasó por el granizo. Su único error fue creérsela más de lo que es. Algo bastante común en la política. Como dijo el filosofo viedmense Fred Machado: “La vi una sola vez y parecía Margaret Thatcher”.
Igual, seamos justos: quienes la critican tampoco son unos santos del frigorífico. Libertarios no lo son. Porque si algo ha demostrado Javier Milei es una lealtad casi perruna con los suyos: sostuvo a su hermana pese al escrache social por denuncias de coimas, bancó a José Luis Espert hasta donde pudo y siempre fue fiel y agradecido con quienes alguna vez le dieron una mano.
Con la señora libertaria de Río Negro, eso no pasó.Su propio vicepresidente terminó de pasarla por la picadora con declaraciones a Radio Seis:
“Está dañando al partido”, lanzó Damián Torres, apoderado del partido en Río Negro y Neuquén, y ex abogado de Juntos Somos Río Negro… hace apenas dos años.
Todos sabían de la causa de Florida. Subestimaron el fuego del enemigo. Pensaron que era parrilla y era incendio forestal.
Mientras tanto, en las filas peronistas se frotan las manos con esta “libertaradez” de la carnicería violeta. Con un tiro y dos papeles, Martín Soria desarmó un trabajo de dos años.De acá a 2027 parece imposible reconstruir algo serio otra vez: reina la desconfianza, en todos y todo el tiempo.
Para colmo, la carnicería de los Soria en Río Negro promete apertura para recibir distintos cortes y especies. No olvidemos que el abuelo de la familia fue carnicero de verdad en Bahía Blanca. Esto no es metáfora: es herencia.
Con el combustible que promete traer el camionero cipoleño, los hermanos —nombre típico de carnicería— intentarán cumplir el sueño de llegar a Viedma.
Todavía no se sabe bien a qué dirección: ¿Laprida 212 o San Martín 118?
Hay un pragmatismo que se está mudando del oficialismo a la oposición. No importa lo que pensás: importa lo que ofrecés y cuánto medís.
Con ese panorama, solo falta comprar una buena balanza y afilar el cuchillo.
Así están las cosas tras la quiebra de la carnicería libertaria.No hay vegetarianos.Todo lo contrario: son casi todos caníbales.


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