top of page

Central es campeón en un partido donde el arbitraje marcó el camino

hace 3 minutos
2 min de lectura

En Santiago del Estero se disputó la final de la Supercopa Internacional entre Rosario Central y Estudiantes de La Plata. El encuentro comenzó parejo, aunque con una leve ventaja para el Pincha, que abrió el marcador tras un feroz contragolpe culminado por Castro. Sin embargo, minutos después, Ángel Di María mostró toda su categoría y empató el partido con un golazo de tiro libre.   

Cuando agonizaba el primer tiempo, el árbitro Darío Herrera cobró un dudoso penal a favor de Central tras la intervención del VAR. Pese a las intensas protestas de los jugadores de Estudiantes, la decisión se mantuvo. Di María se hizo cargo de la ejecución y puso el 2 a 1. 

  

En el segundo tiempo, la tónica se mantuvo: Estudiantes atacó en busca del empate y Central apostó al contragolpe. Sin embargo, tras el penal sancionado, el arbitraje pareció quedar condicionado y continuó acumulando equivocaciones.

La polémica se encendió cuando el jugador canalla Verón cometió una infracción merecedora de tarjeta amarilla que el juez omitió. Nuevamente, el plantel albirrojo protestó con vehemencia, ya que de amonestarlo habría sido su segunda tarjeta y la consecuente expulsión.   

Cerca del cierre del encuentro, todo Estudiantes reclamó una mano dentro del área rosarina, pero el árbitro decidió no revisar la jugada en el VAR y dio continuidad al juego sin alteraciones. Ya en el último minuto de descuento, un nuevo gol de Central decoró la victoria del Canalla, desatando la bronca acumulada en los futbolistas e hinchas del Pincha.   


En el desarrollo del juego, Rosario Central fue un justo campeón —como también lo habría sido Estudiantes en un trámite tan equilibrado—, donde la diferencia estuvo marcada por la jerarquía de Ángel Di María y los fallos arbitrales. Sin embargo, el triunfo del conjunto rosarino volvió a verse empañado por las sombras que rodean a la AFA y la falta de transparencia en la conducción de los árbitros, un sistema donde frecuentemente se castiga a las voces críticas y se beneficia a las dirigencias afines al poder de turno.   


Central, que venía de una polémica consagración administrativa tras la modificación reglamentaria que otorgó un título al ganador de la Tabla Anual, festejó este nuevo logro a lo grande. No obstante, una vez más, los manejos de Claudio Tapia y su dirigencia volvieron a opacar el mérito deportivo del Canalla. 

Comentarios


Mantente informado,

únete a nuestro boletín

Gracias por suscribirte

bottom of page