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Chaqueño Palavecino: ¿culpable o inocente?

  • 17 ene
  • 2 Min. de lectura

Anoche, en el escenario del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, el folclore dejó de ser apenas música y tradición para convertirse en una polémica política con micrófono abierto. El protagonista involuntario —o no tanto— fue El Chaqueño Palavecino, quien invitó a cantar al presidente Javier Milei y desató una tormenta que todavía no amaina.

La escena fue clara: un artista popular, símbolo del cancionero federal, compartiendo escenario con un jefe de Estado que ha cuestionado duramente a la cultura financiada por el Estado y a muchos de sus representantes. ¿Ingenuidad? ¿Cortesía? ¿O una toma de posición?

El escenario no es neutral

El festival no es un living privado ni una guitarreada entre amigos. Es un espacio colectivo, con historia, con públicos diversos y con una carga simbólica enorme. Cuando Chaqueño Palavecino le cede el centro del escenario a Milei, el gesto deja de ser musical y pasa a ser político, aunque se lo disfrace de espontaneidad.

Hay que dejar en claro que el cantante está en su derecho de tomar posición política.

La polémica crece porque el invitado al micrófono no es un espectador más. Milei ha sido crítico al financiamiento del estado a festivales populares, y más duro aún con los artistas que participan de ellos . Sin embargo, aceptó gustoso cantar y cosechar aplausos en un evento que representa exactamente aquello que cuestiona.

Las redes sociales explotaron. Hubo aplausos, pero también enojo. Artistas, referentes culturales y parte del público expresaron decepción. Entre las voces críticas se destacó la ironía de Lali Espósito, quien recordó que los festivales populares parecen ser celebrados solo cuando conviene.

En las redes instalaron un nuevo apodo para el cantante, quien pasó a llamarse “El Chequeño Palavecino”para el mundo anti-mileista.

¿Culpable o inocente?

El veredicto queda abierto. Tal vez Palavecino actuó desde la cordialidad, tal vez desde la ingenuidad. Pero en la Argentina de hoy, la ingenuidad en un escenario masivo también tiene consecuencias.

“El folclore nació para cantar verdades del pueblo, no para quedar atrapado en operaciones de conveniencia. Y cuando la música se mezcla con el poder sin explicaciones, la duda es inevitable”, comentó un referente regional de cultura.

El Chaqueño sigue siendo un referente cultural. Justamente por eso, se le exige más. Porque en Jesús María no solo se cantó una canción: se encendió una discusión que va mucho más allá de una canción compartida.

El Chaqueño :¿es culpable o inocente?

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