top of page

Del boicot a Moscú al rescate de Putin: la controvertida decisión energética de Trump que fractura a EE. UU.  

hace 22 horas
4 min de lectura

 


En una maniobra calificada por analistas como «incoherencia estratégica», el presidente Donald Trump apela a una cláusula de exención para frenar la batería de sanciones de la Ley Graham, firmar la importación masiva de diésel ruso y desviar la responsabilidad de la crisis energética mundial hacia Kiev, ignorando el impacto de sus propias intervenciones militares en Medio Oriente.   

WASHINGTON D. C. / REDACCIÓN

En lo que constituye una de las maniobras de política exterior más controvertidas de su mandato, la administración del presidente Donald Trump ha invocado una cláusula de «interés nacional» para suspender la aplicación de un agresivo paquete de sanciones y aranceles a compradores de energía rusa —aprobado recientemente de forma casi unánime por el Congreso bajo la conocida Ley Graham (Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act)—. La medida vino acompañada de un acuerdo comercial directo para la adquisición de diésel con Moscú.   

Para justificar este volantazo frente al Kremlin, el mandatario estadounidense ha desplegado un relato público agresivo: responsabilizar directamente al presidente ucraniano Volodímir Zelenski por el encarecimiento global del combustible y la inflación interna en EE. UU., exigiendo incluso públicamente la salida de Zelenski del poder.

Sin embargo, esta narrativa omite el origen real de la conflagración y las tensiones del mercado energético global: por un lado, la invasión no provocada lanzada por Rusia en febrero de 2022; por otro, las operaciones de bombardeo estadounidenses en Irán y la posterior desestabilización en el Estrecho de Ormuz, factor determinante en la escalada del crudo.  

 

Un frente unánime de rechazo en el Capitolio: Demócratas y Republicanos contra la Casa Blanca

La exención firmada por la Casa Blanca ha provocado un auténtico terremoto político en el Congreso de los Estados Unidos, dinamitando el consenso bipartidista en torno a la seguridad colectiva y la contención de Moscú.

  • La indignación republicana:

    Figuras destacadas del Partido Republicano han manifestado su absoluto rechazo al acuerdo. Diversos legisladores acusan a la administración de distorsionar las verdaderas causas de la crisis de precios: «Culpar a Ucrania por los precios del diésel cuando los picos surgieron tras las operaciones militares en el Golfo Pérsico no resiste el menor análisis técnico ni económico», señalaron miembros del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta.

  • Los demócratas denuncian complicidad:

    En la acera demócrata, el rechazo ha sido aún más tajante. La bancada de la oposición sostiene que Trump ha decidido «financiar la maquinaria de guerra de Moscú» para conseguir un alivio coyuntural de precios antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato. Argumentan que el presidente busca un «chivo expiatorio» en Zelenski para desviar la atención de las repercusiones de sus propias decisiones de combate en Medio Oriente.   

La prensa estadounidense expone la «incoherencia estratégica»

La cobertura en los principales medios de comunicación de Estados Unidos ha sido abrumadoramente crítica respecto al fondo y las formas de esta medida, marcando marcadas distancias entre la retórica oficial y los hechos sobre el terreno.

  • The Washington Post y The New York Times:

    Ambos rotativos concuerdan en que la maniobra vulnera la credibilidad internacional de la diplomacia norteamericana. Señalan la profunda contradicción de un gobierno que presionó durante años a los aliados europeos para cortar la dependencia del gas y petróleo ruso, para terminar suspendiendo sus propias sanciones y comprando combustible directamente a la Federación Rusa.

  •  Mother Jones y publicaciones de investigación:

    Destacan en sus análisis que el descalabro en los precios del combustible no se origina en los ataques ucranianos a refinerías rusas —los cuales buscaban frenar la logística militar del agresor—, sino en la escalada en el Estrecho de Ormuz provocada por los bombardeos de la Fuerza Aérea de EE. UU. en territorio iraní, hecho que paralizó de forma drástica las rutas del petróleo.   

  • Medios Financieros (The Wall Street Journal, Bloomberg):

    A pesar de que sectores conservadores intentan encuadrar el pacto como una medida pragmática de urgencia para proteger el poder adquisitivo del consumidor estadounidense, analistas energéticos citados por Bloomberg coinciden en que la decisión constituye una «apuesta electoralista de muy alto riesgo» que erosiona el régimen global de sanciones y desestabiliza las alianzas occidentales.

Encuestas de opinión pública: Rechazo a las acciones de Trump y prioridades divididas

El impacto mediático y político se ve reflejado en los más recientes sondeos de opinión pública publicados en EE. UU.:   


  • Encuesta AP-NORC: Un estudio publicado por la agencias Associated Press y el NORC Center for Public Affairs Research revela que una clara mayoría de los estadounidenses desaprueba la gestión del presidente en torno al conflicto con Irán, culpando de forma directa a la política exterior de la Casa Blanca por la posterior subida récord en los precios del combustible.

  • Sondeos de Pew Research y Gallup: El apoyo de los ciudadanos hacia la causa ucraniana sigue siendo sólido: cerca del 68% de la población apoya mantener las sanciones a Rusia y la asistencia diplomática a Kiev. No obstante, cuando se consulta sobre sus principales preocupaciones cotidianas, más del 70% señala el costo de la vida y el precio de la gasolina como su prioridad número uno de cara a los comicios, dilema que la Casa Blanca intenta explotar a su favor.

La verdadera paradoja: De la agresión del Kremlin a las consecuencias en Ormuz

La narrativa promovida por la Casa Blanca no logra eclipsar dos verdades históricas e incontestables sobre la escena internacional:

  1. El agresor es Rusia: La crisis geopolítica europea no la provocó la resistencia ucraniana, sino la invasión militar a gran escala decretada por Vladímir Putin en febrero de 2022, violando la soberanía de una nación democrática e interrumpiendo las cadenas de suministro global.   

  2. El detonante de Ormuz fue estadounidense: La disparada del precio del diésel que afectó a transportistas y agricultores norteamericanos no guarda correlación primaria con los ataques defensivos de Kiev, sino con la escalada bélica directa iniciada por la propia administración estadounidense en Irán, la cual bloqueó el tránsito seguro en el Estrecho de Ormuz y encareció el crudo a nivel global.

Al intentar reescribir la responsabilidad de los hechos y desarmar el entramado de sanciones que mantenía bajo presión al Kremlin, la actual administración no solo genera el rechazo unánime del Congreso y la prensa, sino que expone la política exterior de la principal potencia del mundo a un giro sin precedentes que beneficia, de manera directa, a los mismos adversarios que prometió contener.   

Comentarios


Mantente informado,

únete a nuestro boletín

Gracias por suscribirte

bottom of page