Diputados aprobó la reforma laboral en una sesión marcada por una huelga general y fuerte rechazo sindical
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La Cámara de Diputados de la Nación aprobó ayer en general la controvertida ley de reforma laboral, impulsada por el presidente Javier Milei y su coalición gobernante, en una sesión que se prolongó más de 13 horas y estuvo atravesada por un intenso clima de confrontación política y social. El proyecto logró la media sanción con 135 votos a favor y 115 en contra, sin abstenciones, y ahora deberá retornar al Senado para su sanción definitiva tras una serie de modificaciones introducidas en el debate.
La aprobación de la reforma se produjo en medio de una huelga general de 24 horas convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y otras centrales obreras, que paralizó gran parte del país y buscó presionar en contra del proyecto. La medida de fuerza afectó el transporte —con cancelación de cientos de vuelos y parálisis de trenes, subtes y colectivos—, servicios públicos, escuelas y organismos estatales, evidenciando la amplia adhesión de los sindicatos al reclamo.
El texto votado en diputados conserva las principales reformas propuestas por el gobierno: cambios en las reglas de negociación colectiva y de indemnizaciones, creación de un “banco de horas” que permite jornadas de hasta 12 horas bajo ciertas condiciones y la imposición de servicios mínimos para limitar el ejercicio del derecho de huelga. Estas modificaciones buscan, según el oficialismo, fomentar la formalización del empleo, reducir costos laborales para las empresas y atraer inversiones.
Sin embargo, para asegurar su aprobación en Diputados, los legisladores oficialistas retiraron el artículo 44, uno de los puntos más polémicos, que hubiera permitido reducir el salario durante licencias por enfermedad o accidente fuera del ámbito laboral. Por ese motivo, la reforma modificada ahora vuelve al Senado para que esa cámara decida si confirma la versión ajustada o insiste en el texto original.
La votación reflejó la polarización política del Congreso: mientras bloques afines al gobierno, junto a algunos legisladores provinciales aliados, posibilitaron el quórum y la aprobación, la oposición —especialmente Unión por la Patria, gran parte de Provincias Unidas y sectores de izquierda— rechazó el proyecto argumentando que erosiona derechos laborales históricos y favorece a los intereses empresariales.
Las reacciones tras la votación también han sido dispares. El oficialismo celebró el resultado como un hito en su agenda de “modernización laboral”, mientras dirigentes opositores y sindicales prometieron continuar la lucha en las calles, en el Senado y, eventualmente, en instancias judiciales







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