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El oscuro futuro que se avecina para el Chiqui

  • hace 19 horas
  • 4 min de lectura

Antes de viajar a la final de la Champions League y luego trasladarse a Kansas para acompañar a la Selección Argentina, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, visitó el programa de un streamer y habló durante varias horas sobre la actualidad del fútbol argentino.

Las investigaciones judiciales que pesan sobre Tapia y los polémicos desenlaces de los últimos torneos han generado un clima de preocupación alrededor del máximo dirigente del fútbol nacional. En su entorno saben que un mal desempeño de la Selección en el próximo Mundial podría acelerar procesos que hoy permanecen contenidos, tanto en el ámbito judicial como en la interna dirigencial.

El fútbol argentino parece enfrentar una discusión pendiente con una conducción que, para muchos, se ha apropiado de la pasión de los hinchas. Desde la AFA se insiste en presentar como una virtud la aparición constante de campeones inesperados, algo que rara vez ocurre en las principales ligas del mundo.

Desde la consagración de la Selección en Qatar 2022 se disputaron cerca de veinte torneos profesionales nacionales e internacionales con participación de Boca y River. Sin embargo, River apenas logró conquistar dos títulos y Boca no obtuvo ninguno. En ese período se coronaron equipos como Platense, Independiente Rivadavia, Lanús, Racing, Central Córdoba, Belgrano, Estudiantes, Vélez, Defensa y Justicia y Rosario Central, entre otros.

Este fenómeno es motivo de orgullo para Tapia, quien suele destacar la competitividad del campeonato argentino. Sin embargo, existe una contradicción evidente: los principales generadores de recursos económicos del sistema continúan siendo Boca y River. Son ellos quienes aportan las mayores recaudaciones, protagonizan las transferencias más importantes y generan buena parte de los ingresos por derechos de televisión. Sobre ese flujo de dinero también se sostiene la estructura económica de la AFA.

Tapia aseguró que el fútbol sería aburrido si los campeones fueran siempre Boca y River, como sucede en otras ligas importantes. Con el respaldo de gran parte de la dirigencia, continuó impulsando un modelo que amplió la participación de clubes históricamente alejados de la elite. Algunos incluso llegaron a disputar competencias internacionales. Sin embargo, la realidad deportiva también golpea: Barracas Central y Deportivo Riestra quedaron eliminados en la fase de grupos de la Copa Sudamericana.

La victoria de la Selección en Qatar fortaleció enormemente la figura de Tapia. El presidente de la AFA capitalizó políticamente aquel logro y consolidó un poder que le permitió avanzar casi sin oposición tanto sobre la estructura de la Selección como sobre el fútbol doméstico.

A punto de cumplir diez años al frente de la AFA, Tapia parece haber dejado atrás a muchos de quienes lo acompañaron en su llegada al edificio de la calle Viamonte. Durante la entrevista habló de sus orígenes humildes, de su esfuerzo personal y de su historia de vida. Sin embargo, omitió un dato fundamental de su recorrido político: su vínculo con Hugo Moyano.

Tapia llegó a la presidencia de la AFA en un contexto de profunda crisis institucional tras la muerte de Julio Grondona. Luego de años de enfrentamientos internos, su ascenso fue posible gracias al respaldo de Moyano, su suegro, al acuerdo alcanzado con distintos dirigentes del fútbol argentino y al acompañamiento de sectores políticos que en aquel momento consideraron que era la salida más conveniente para estabilizar la entidad.

Con el paso de los años, la denominada Scaloneta conquistó cuatro títulos y le otorgó a Tapia un capital político propio. El dirigente ya no necesitó sostenerse exclusivamente en las alianzas que lo llevaron al poder.

Pero hoy el escenario es diferente. Las causas judiciales avanzan, las críticas se multiplican y en numerosos estadios se volvió habitual escuchar cánticos insultándolo. El desgaste es evidente y se repite fecha tras fecha. La cercanía del Mundial aparece como el principal factor que mantiene cierta calma institucional.

Tapia necesita una buena actuación de la Selección para conservar el respaldo político que le otorgaron los éxitos deportivos. Las fotos con Lionel Scaloni y los campeones del mundo siguen siendo un activo valioso. Sin embargo, si los resultados no acompañan, muchos creen que el escenario podría modificarse rápidamente.

Incluso figuras históricas de la Selección comenzaron a quedar atrapadas en las disputas del fútbol local. Ángel Di María, uno de los grandes héroes de la historia argentina, terminó envuelto en polémicas que erosionaron parte de la relación construida con los hinchas. Para muchos, la entrega de títulos cuestionados y ciertas decisiones dirigenciales contribuyeron a ese desgaste.

Algo similar ocurrió con Leandro Paredes. Durante meses, jugadores, dirigentes e hinchas denunciaron supuestos favoritismos arbitrales que beneficiaban a determinados equipos. Más allá de la veracidad de esas acusaciones, la percepción de que la AFA influía en las competencias terminó afectando la imagen de futbolistas que nada tenían que ver con esas decisiones.

Lo mismo ocurrió con Messi, quien de repente llegó a ser cuestionado e incluso insultado por su visita a Donald Trump. ¿Qué tenía que ver Tapia con la visita de Messi? En principio, nada. Sin embargo, ambos tendrían como interlocutor a Félix Lasarte, quien habría gestionado el encuentro entre Messi y Trump, mientras que Tapia recibió como gesto político la repatriación del gendarme Nahuel Gallo. ¿O acaso alguien cree que, sin el visto bueno de Estados Unidos, se puede lograr el regreso de una persona retenida en Venezuela ?

El encuentro entre Tapia y Lasarte se produjo en Mar-a-Lago, en diciembre, cuando el presidente de la AFA viajó para presenciar la consagración del Inter Miami de Messi y posteriormente visitó el exclusivo complejo de Donald Trump. Allí fue visto junto a uno de los lobistas más cercanos al expresidente estadounidense.

Tapia sabe que se acercan meses decisivos para él y para su círculo más cercano, con Pablo Toviggino como principal aliado político. Por eso, su aparición pública en el programa de Emiliano Coronitti fue interpretada por muchos como un intento de mejorar su imagen y enviar mensajes tanto al mundo del fútbol como a la política.

Durante la entrevista volvió a expresar simpatías por el peronismo y dejó entrever una estrategia que podría profundizarse después del Mundial: presentar las causas judiciales que lo involucran como parte de una disputa política.

Si la Selección logra una gran actuación, el camino probablemente sea más sencillo. Si los resultados no acompañan, comenzará una etapa completamente diferente. En el fútbol argentino, como en la política, los éxitos generan lealtades. Las derrotas, en cambio, suelen abrir la puerta a los traidores.

Y una vez más, parecería que todo depende de la Scaloneta.

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