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La cocina del "Anti-Weretilneckismo"

14 ene
4 min de lectura

El calor del verano no es un impedimento para la cocina de la política rionegrina. Hay un menú interesante, sobran ingredientes y empiezan a aparecer recetas que podrían convertirse en platos fuertes de cara a las elecciones de 2027.

Mientras el provincialismo transita cambios en su estructura y en el recambio de funcionarios, la oposición observa, critica y comienza a tejer posibles alianzas.

En ese marco, el legislador de Vamos con Todos, Luciano Delgado Sempé, cuestionó los nuevos nombramientos en el gobierno provincial.

Alberto Weretilneck habla de ajuste, pero sigue metiendo funcionarios por la ventana con sueldos millonarios. Mientras le pide esfuerzo a la sociedad y ajusta sobre los servicios esenciales, el gobierno provincial tiene previsto incorporar 161 nuevos funcionarios en 2026, engrosando una estructura política que ya es excesiva. Así no hay recaudación que alcance. No hay plata para mejores sueldos en salud, educación y seguridad, pero sí para sumar funcionarios”, afirmó Delgado Sempé en sus redes sociales.

El legislador coincidió con su par de CREO, el dirigente tortorielista Santiago Ibarrolaza, quien denunció que en la provincia se incrementa la planta política mientras el gobernador asegura que no hay recursos para mejorar los salarios de los trabajadores. “Otra vez subestima y engaña a todos los rionegrinos”, sostuvo.

Ibarrolaza, además presidente de CREO, volvió a marcar la contradicción desde sus redes sociales: “Nos dice que no tiene plata, pero no para de ingresar planta política con la creación de nuevas secretarías, nuevos contratos laborales y más ñoquis a la administración pública. Para eso sí hay”. Según indicó, estas erogaciones se realizan “a costa del empobrecimiento de todos los empleados públicos”, a quienes definió como “víctimas de un gobernador que nos toma el pelo”.

“Basta de inventar funcionarios. Basta de porteros devenidos en punteros calificados. Usted, señor gobernador, nos lleva al abismo”, cerró.


Otro guiño entre ambos espacios llegó de la mano de José Luis Berros. El delfín del sorismo aseguró en una entrevista con Letra P que la buena relación entre los sectores que responden a los Soria y a Tortoriello nació cuando Martín Soria y Aníbal Tortoriello fueron intendentes de General Roca y Cipolletti, respectivamente.

“La afinidad se dio porque compartían una forma similar de hacer gestión, basada en la austeridad y la responsabilidad para administrar lo público, pero también por un fuerte compromiso social con los más humildes. Hoy compartimos la idea de que Río Negro necesita un cambio, una transformación profunda que va más allá de los partidos políticos y donde lo que importan son las personas”, afirmó Berros.

En el mismo reportaje, el legislador dejó abierta la puerta para sumar a otros dirigentes, entre ellos al vicegobernador Pedro Pesatti. “Es parte del campo nacional y popular, más allá de que en el ámbito provincial haya tenido definiciones partidarias diferentes. Desde lo político e ideológico hay muchas coincidencias, por historia y por la mirada común sobre el presente nacional. Veremos si coincidimos en el futuro”, señaló.


Todo indica que entre dos espacios que parecen opuestos en lo ideológico existe un puente común: el antiweretilneckismo. Con los libertarios desdibujados por sus internas, el sorismo y el tortorielismo avanzan en silencio en la construcción de una posible alianza que mantiene un solo interrogante: ¿quién encabezará la fórmula para enfrentar a Weretilneck en 2027?

La intendenta de Roca, María Emilia Soria, evita hablar del tema por su vínculo institucional con el gobernador. La última campaña electoral reabrió heridas que parecían cerradas. Martín Soria vinculó a Weretilneck con Machado y recibió una respuesta dura del mandatario provincial, que además involucró a la propia intendenta, exhibiendo una fotografía junto a Montecino durante una conferencia de prensa.

Soria no busca una ruptura inmediata, pero su espacio político la empuja hacia el colapso. Se aproxima la Fiesta de la Manzana y las preguntas se multiplican: ¿invitará al gobernador? Y si lo hace, ¿aceptará Weretilneck?

Durante 2025, el gobernador había puesto a su ministro de Obras Públicas a trabajar junto al sorismo para proyectar inversiones provinciales en Roca. Sin embargo, tras las elecciones de octubre, el vínculo quedó seriamente dañado y podría profundizarse con el correr de los meses. El sorismo planea reunir a su dirigencia en los próximos días en Las Grutas para debatir este y otros temas del escenario político de 2026.


Por su parte, Tortoriello también proyecta un encuentro con su partido y aliados. El dirigente cipoleño fue el más votado en las últimas elecciones legislativas, aunque no olvida que en 2023 quedó muy lejos de Weretilneck en la disputa por la gobernación. Sabe que no puede solo. “Es un hombre de carácter difícil, con un ego que a veces le juega en contra. Si logra escuchar y aceptar algunas realidades, puede ganar en 2027”, evaluó un dirigente libertario.

La caída de Villaverde dejó prácticamente allanado el camino hacia su candidatura. Además, el espacio libertario atraviesa un dilema interno: sus actuales referentes llegan desgastados y sin capacidad de conducción. El único dirigente que se mantiene en pie es Enzo Fullone, con un vínculo muy cercano a Tortoriello.


Con este panorama, el provincialismo comenzó a mover fichas: cambios de nombres, reestructuración de organismos gubernamentales y un intento por mostrar una imagen más enérgica basada en inversiones, trabajo y proyección.

Las encuestas todavía no generan preocupación, pero sí alertas. La diferencia comienza a achicarse con el correr de los meses. La gestión no logró generar expectativas y eso impactó negativamente en la imagen del gobernador. ¿Alcanzarán los cambios que impulsa Weretilneck?

Las salidas de Gatti y Ávila fueron los primeros movimientos de una reestructuración del gabinete que aún no terminó. Se esperan más renuncias y nombramientos, aunque antes habrá reuniones con los gremios. Todo indica que 2026 será un año conflictivo, especialmente con el sector docente, que ya advirtió sobre la posibilidad de no iniciar el ciclo lectivo si no hay respuestas a sus reclamos.

¿Y qué reclama el gremio? La recomposición salarial que, según UNTER, permanece congelada desde septiembre. El gobierno asegura que habrá soluciones, aunque supeditadas a la recaudación. Lo cierto es que el vínculo entre los trabajadores estatales y el Ejecutivo está dañado, un conflicto que deberá resolverse para evitar mayores consecuencias políticas de cara a 2027.


Por Simon Telechea


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