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La estatua de Jesucristo que busca hacer historia en el primer país oficialmente cristiano del mundo

8 ene
2 min de lectura

MONTE HATIS, Armenia.

Sobre una de las elevaciones que rodean a Ereván avanza un proyecto que combina fe, identidad nacional y debate cultural. Armenia construye una monumental estatua de Jesucristo en el monte Hatis, una obra que, de concretarse según lo previsto, se convertirá en una de las más altas del mundo y en un nuevo símbolo visible de un país donde el cristianismo es parte inseparable de su historia.

El monumento tendrá 77 metros de altura total: una figura de Cristo de 33 metros, montada sobre un pedestal de 44 metros, y se ubicará a unos 30 kilómetros de la capital. La iniciativa es impulsada y financiada por el empresario y dirigente político Gagik Tsarukyan, quien definió la obra como un “mensaje de esperanza, fe y unidad para el pueblo armenio”.


El cristianismo como columna vertebral de Armenia

Armenia ocupa un lugar singular en la historia mundial: fue el primer Estado en adoptar oficialmente el cristianismo, en el año 301 d.C. Desde entonces, la fe cristiana —canalizada principalmente a través de la Iglesia Apostólica Armenia— se convirtió en un pilar de su identidad nacional, incluso en los momentos más trágicos de su historia, como las persecuciones y la diáspora.


En ese contexto, la estatua proyectada en el monte Hatis busca dialogar con esa tradición milenaria, aunque no sin tensiones. A diferencia de otras ramas del cristianismo, la tradición armenia privilegia los símbolos, las cruces de piedra (khachkars) y la iconografía, más que las esculturas monumentales tridimensionales de Cristo. Esa diferencia explica parte de las críticas y el debate interno que rodea a la obra.


Comparación con otros Cristos monumentales del mundo


La estatua armenia se inscribe en una geografía global donde varios países levantaron grandes imágenes de Jesucristo como símbolos religiosos y turísticos.


El caso más emblemático es el Cristo Redentor de Río de Janeiro, en Brasil, con 30 metros de altura (38 si se incluye el pedestal), una imagen que se convirtió en ícono mundial del país sudamericano. En Europa, el Cristo Rey de Świebodzin, en Polonia, alcanza los 36 metros de altura, mientras que en Portugal, el Cristo Rei de Lisboa se eleva sobre el río Tajo como símbolo de fe y reconciliación.


Si se completa según lo anunciado, la estatua del monte Hatis superará en altura a todas ellas, posicionando a Armenia en el centro del mapa del turismo religioso internacional.


Apoyos, críticas y debate


El proyecto cuenta con el respaldo de sectores políticos y empresariales que destacan su potencial simbólico y turístico. Sin embargo, también ha generado reparos por su impacto ambiental y arqueológico, además de objeciones desde ámbitos religiosos que consideran que este tipo de monumentos no forma parte de la tradición espiritual armenia.


Aun así, las obras continúan y el debate sigue abierto: para algunos, se trata de un gesto de afirmación nacional y espiritual; para otros, de una reinterpretación moderna y discutible de una fe ancestral.

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