top of page

La ilusión de la "liberación": Venezuela bajo el protectorado energético de Washington

hace 4 horas
4 min de lectura

La madrugada del 3 de enero de 2026 redefinió el mapa político de las Américas. Tras la ejecución de la Operación Absolute Resolve, fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos capturaron y extrajeron a Nicolás Maduro y a su esposa de Caracas. Para muchos, la caída del autócrata venezolano prometía el tan ansiado "día después", el umbral hacia una democracia restitutiva. Sin embargo, los meses posteriores han dejado al descubierto una realidad descarnada: la sustitución de una dictadura ideologizada por un régimen tutelado y pragmático, alineado estrictamente con las necesidades energéticas y de seguridad de la Casa Blanca.   


Venezuela no ha vuelto a ser democrática. Lo que hoy impera en Caracas es un modelo de autocracia funcional y transaccional, avalado por la administración de Donald Trump.   


Un espejismo democrático: ¿Es Venezuela más libre?

Si se mide la democracia por el respeto a las instituciones, la separación de poderes, la libre participación y la soberanía popular, Venezuela no ha ganado libertades sustanciales. La captura de Maduro no desmontó las estructuras del régimen chavista, sino que las reorganizó bajo una nueva directiva.


El poder ejecutivo fue asumido de forma interina por Delcy Rodríguez. Aunque se emitieron leyes de amnistía que liberaron a cientos de presos políticos como gesto hacia la comunidad internacional, las estructuras de control social, los organismos de inteligencia y la subordinación del poder judicial permanecen prácticamente intactos.   


La democracia no ha sido restaurada; ha sido reformulada en un sistema de gobernabilidad pragmática, donde las libertades individuales están condicionadas a la estabilidad macroeconómica y al mantenimiento del orden social.   


Por qué Trump no insiste en convocar a elecciones

La retórica de "democracia y libertad" quedó rezagada en favor del mercantilismo geopolítico. La administración Trump no ha presionado con urgencia para convocar comicios libres por tres razones fundamentales:   


  1. Prioridad energética e intereses comerciales: Para la Casa Blanca, la prioridad absoluta no es la papeleta de voto, sino asegurar el flujo de crudo venezolano para abastecer el mercado estadounidense. Tras asegurar acuerdos multimillonarios sobre las reservas probadas del país —estimadas en decenas de miles de millones de barriles—, el calendario electoral pasó a un segundo o tercer plano.


  2. El temor a la inestabilidad: En la doctrina de seguridad de la administración estadounidense, un proceso electoral inmediato en un país fragmentado institucionalmente podría precipitar el caos, perturbar la extracción petrolera y crear vacíos de poder propicios para la violencia o la reaparición de guerrillas.


  3. Control transaccional: Con el control financiero sobre los ingresos petroleros retenidos en el exterior, la Casa Blanca utiliza la caja chica del Estado venezolano como palanca de chantaje político. Mientras el gobierno interino de Rodríguez coopere en materia comercial y migratoria, Washington prefiere la "estabilidad de mano dura" antes que el riesgo democrático. La convocatoria a comicios ha sido aplazada indefinidamente hacia finales de 2027 o más allá.   


El saqueo del "oro negro": Petróleo por impunidad

El pilar sobre el cual se asienta el acuerdo tras la extracción de Maduro es el sector petrolero. Bajo la justificación de "reparación económica" y estabilización de precios internacionales de la energía, Washington garantizó un marco regulatorio donde trasnacionales energéticas operan con concesiones altamente favorables.


  • Privatización y concesiones: Se ha avanzado en la entrega de bloques operativos clave de Petróleos de Venezuela (PDVSA) a gigantes energéticos estadounidenses y occidentales.


  • Control de las ganancias: Gran parte de los dividendos generados por las exportaciones de crudo no pasan por el presupuesto soberano nacional, sino por fideicomisos supervisados directamente por el Departamento del Tesoro de EE. UU.   


  • Pacto de supervivencia: El trato con la cúpula que rodeaba a Maduro ha sido directo: el mantenimiento de sus posiciones de poder institucional a cambio de abrir las válvulas de las mayores reservas petroleras del planeta.   


La neutralización de María Corina Machado y la oposición real

Para que el modelo transaccional funcione, la oposición soberana e incómoda debía ser marginada. La figura clave de este despojo político es María Corina Machado, la lideresa opositora y Premio Nobel de la Paz, que legitimó su liderazgo popular en los comicios de 2024.   


  • Aislamiento geopolítico: Machado, representante de la vía hacia una democracia constitucional y una ruptura total con el chavismo, fue progresivamente marginada de las negociaciones interinas. Washington prefirió tratar con una burocracia estatal dispuesta a firmar contratos que con un liderazgo democrático inflexible en sus principios institucionales.


  • Impedimento al retorno: Los esfuerzos de Machado por liderar el proceso desde adentro del país han sido bloqueados. Su intento de reingresar desde Panamá en septiembre de 2026 fue frustrado por trabas diplomáticas y administrativas coordinadas de facto, dejando en evidencia que tanto el régimen interino como sus tutores externos la perciben como una amenaza para el statu quo.   


  • División de la oposición: Mientras los sectores radicales e independientes han sido perseguidos o empujados al silencio, una facción de la oposición dispuesta a cohabitar bajo las reglas dictadas por el interinato y Washington ha tomado un papel accesorio en negociaciones cosméticas.


De la tiranía ideológica al protectorado corporativo

La operación que extrajo a Nicolás Maduro vendió a la opinión pública la narrativa de una "liberación". Sin embargo, el resultado es amargo. Venezuela cambió la autocracia ideologizada y aislada del madurismo por un protectorado extractivista y corporativo.   


La democracia no ha llegado al país. Lo que hoy rige a Venezuela es un pragmatismo crudo donde la soberanía popular se ha intercambiado por barriles de petróleo, las elecciones democráticas son un compromiso lejano e incierto, y la verdadera oposición sigue pagando el precio del despojo de sus derechos institucionales.

Comentarios


Mantente informado,

únete a nuestro boletín

Gracias por suscribirte

bottom of page