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“La macroacción que recorre, de punta a punta, la política de gobierno de Javier Milei es destruir

  • hace 6 horas
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No existe una sola decisión relevante que pueda inscribirse en el movimiento contrario. Todo lo que hace conduce a demoler capacidades que la Argentina construyó durante décadas.

La universidad pública es hoy el ejemplo más visible. Sin embargo, el mismo patrón se repite en el empleo, la industria, el comercio, las pymes, la infraestructura pública, el salario, las jubilaciones, los programas de salud y discapacidad, el acceso a medicamentos, el sistema vial, la ciencia, la cultura y cada política estatal que alguna vez expresó una idea de comunidad organizada.

Todo se destruye. Y esa destrucción constituye un programa. Guarda coherencia con la definición que el propio Presidente eligió para sí mismo cuando se comparó con un topo dispuesto a destruir el Estado desde adentro. La motosierra fue el anuncio explícito de una voluntad de demolición.

Sin embargo, la mayor responsabilidad histórica quizá no recaiga únicamente sobre Milei. Probablemente, la historia lo coloque en un lugar secundario, dominado por una concepción dogmática, extrema y deshumanizada del Estado, la sociedad y la economía.

Los otros, en cambio, pueden representar algo más grave. Porque alrededor de esa conducta se ordenan intereses plenamente conscientes de lo que hacen: necesitan un Estado débil, provincias subordinadas, controles ambientales laxos, derechos laborales regresivos, infraestructura pública abandonada y un sistema jurídico orientado a favorecer la extracción acelerada de nuestros recursos naturales, sin reparo alguno respecto del desarrollo integral de la Argentina.

Por lo tanto, la destrucción no es solamente ideológica. También es material. Y tiene beneficiarios concretos. Donde se destruye una capacidad estatal, aparece una oportunidad privada. Donde se debilita la soberanía regulatoria, avanzan poderes económicos que buscan apropiarse de la renta de nuestros recursos naturales sin compromiso alguno con el destino nacional.

El juicio histórico no recaerá sólo sobre un presidente que hizo de la destrucción una identidad política. También alcanzará a quienes utilizaron ese sesgo como vehículo para facilitar una etapa brutal de transferencia de riqueza y amputación de oportunidades que la Argentina está perdiendo, quizá, para siempre.”

Pedro Pesatti, vice gobernador de Río Negro

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