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La mejor "amiga" de Javier

hace 1 hora
4 min de lectura

Por redacción


En 2027 habrá dos grandes espacios que disputarán el poder: por un lado, el anti-mileísmo; por el otro, el anti-kirchnerismo. No habrá lugar para terceras vías. Según la mayoría de los sondeos, Javier Milei —con una imagen estancada en torno al 35%— iría a un balotaje contra Axel Kicillof, quien se perfila como el candidato natural del espacio opositor, a pesar de los innumerables obstáculos que le colocan sectores de la interna peronista.


Sin embargo, el gobernador utilizó el acto por el Día de la Lealtad para reivindicar a Cristina Kirchner, cuestionar con dureza al Gobierno nacional y plantear que el peronismo debe construir una alternativa firme para 2027. Asimismo, ofreció recorrer el país y asumir las responsabilidades que demande dicha estrategia política. En ese marco, afirmó que Cristina se encuentra “injustamente presa por defender nuestras banderas” y calificó a la administración central como “la expresión más payasesca de la derecha internacional”.


Los sectores más radicales del kirchnerismo lo prefieren de rodillas en el departamento de Recoleta, pidiéndole disculpas a la conductora del espacio... Una utopía que cada vez suma menos adeptos. Desde las bases, el peronismo ya empieza a presionar para agrupársele detrás al nuevo líder: tal vez no tan deseado por La Cámpora, pero el único con un músculo financiero e institucional clave para el PJ y, paradójicamente, uno de los pocos sin causas de corrupción en su contra a pesar de su extensa trayectoria en el Ejecutivo.


Todos saben que la ficha es Kicillof. El gobernador bonaerense está convencido de ser el candidato y pretende armar las listas bajo un esquema 80/20, con margen para cerrar en un 70/30. Ahí radica la verdadera clave de la interna: Cristina pretende un reparto 50/50, pero Axel no cede. Después de todo, Kicillof no es Alberto Fernández: administra la provincia más importante del país, cuenta con el respaldo de la mayoría de los dirigentes territoriales y solo le resta lidiar con la intransigencia política de Máximo Kirchner, quien a esta altura representa a La Cámpora como una facción más dentro de un frente anti-Milei más amplio.


Milei en un callejón sin salida

Javier Milei atraviesa un dilema casi shakespeariano. Ser o no ser, esa es la cuestión para el presidente. Ser intransigente con el superávit fiscal es ser Milei; ceder en ese frente significaría el fin del Milei economista, aunque podría darle un respiro político al Milei presidente.


El mandatario, que asegura contar con los dólares necesarios para contrarrestar cualquier corrida financiera en 2027, desoye los informes que advierten un desencanto creciente en una franja determinante de la sociedad. “En 2025 también lo decían y ganamos con holgura”, les responde a sus colaboradores. Algunos, tímidamente, le repican: “En 2025 nos votó el 40%, casi 5 millones de votos menos que en 2023. Ganamos, es verdad, pero esos votos hay que volver a conquistarlos para seguir gobernando”.


Sin embargo, envuelto en su propio laberinto, Milei insiste con los indicadores macroeconómicos y argumenta: “El espanto al kirchnerismo es tan grande que nos volverán a votar por la baja de la inflación y la estabilidad del dólar”.


En un sector del oficialismo comienzan a vislumbrar un horizonte político complejo. Reconocen que no pueden permitir que el único logro exhibible sea la demostración de fuerza para mantener el orden público en las calles. Tras casi tres años de gestión, la economía cotidiana de gran parte de los argentinos sufrió un deterioro marcado. Con casi un 70% de las familias endeudadas para llegar a fin de mes, el escenario social amenaza con desbordarse a medida que se acercan los tiempos electorales. Cualquier propuesta opositora que prometa alivio al bolsillo familiar podría ser determinante en la contienda de 2027, mientras el Gobierno deja al descubierto flancos de extrema debilidad.


Por este motivo, Santiago Caputo impulsa una estrategia de "show internacional". La propuesta busca capitalizar la ola de la nueva derecha global encabezada por Donald Trump. Ante la inminencia del balotaje entre Jair Bolsonaro y Lula da Silva en Brasil, un eventual triunfo de la derecha brasileña abriría un escenario de festejos cruzados entre Trump, Bolsonaro y Milei, consolidando una narrativa victoriosa para la derecha sudamericana.


No obstante, la estrategia genera inquietudes. Trump también enfrenta elecciones de medio término en Estados Unidos poco después de los comicios en Brasil, y las encuestas no le son favorables: su imagen viene en declive y amenaza con arrastrar al Partido Republicano. Hay analistas que prevén que, ante una hipotética derrota, Trump desconozca los resultados y desate un conflicto institucional en el Congreso estadounidense.


Con este panorama, la apuesta de Caputo por internacionalizar la campaña de 2027 podría sufrir un fuerte desgaste por arrastre. Así, la economía real y doméstica volvería a ocupar el centro de la escena, donde los números juegan en contra. ¿Lograrán convencer a Milei de recalibrar el rumbo? Parece improbable.


La última carta

Queda, entonces, la última carta. La más probada, la que mejor saben jugar y la que más les conviene: la figura que divide al peronismo; la que, aun estando cerca de Axel, termina perjudicándolo. Por eso, la principal aliada de Milei vuelve a ser ella, y hacia allí apuntan los estrategas libertarios. El plan: revitalizar al máximo símbolo del peronismo de los últimos 24 años —bandera de conquistas para unos, emblema de corrupción para otros—. Reavivar esa polarización será la clave de 2027.


La vieja receta reaparecería con fuerza para servir a dos bandas: le devolvería el protagonismo central a Cristina y le facilitaría el escenario electoral a Milei. La única incógnita es cómo la utilizarán. En las últimas horas, uno de los asesores más influyentes del presidente deslizó una propuesta audaz: “Si Bolsonaro le gana a Lula, indultemos a Cristina. Que compita directamente contra nosotros y le ponemos el último clavo al cajón, como en la canción”.


El consejo no fue al aire, sino con encuestas en mano: prácticamente cualquier dirigente peronista le puede ganar un balotaje a Milei, menos Cristina. La mejor “amiga” de Javier.




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