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La paradoja del consumo en la Argentina de 2025: no llegar a fin de mes, pero estadios llenos

2 ene
3 min de lectura

Las encuestas coinciden: la principal preocupación de los argentinos en 2025 fue llegar a fin de mes. La presión sobre los ingresos, el aumento de los gastos fijos y la dificultad para ahorrar aparecen de manera sostenida en los relevamientos de opinión pública realizados durante el último año por consultoras privadas y organismos como el INDEC y la Universidad Católica Argentina.

Según distintos estudios difundidos a lo largo del año, 6 de cada 10 argentinos declararon tener dificultades para llegar a fin de mes, un porcentaje muy superior al promedio regional latinoamericano. En otro relevamiento de alcance nacional, cerca del 50 % de los encuestados afirmó no haber podido ahorrar en los últimos seis meses, mientras que el 81 % reconoció haber recortado gastos, especialmente en entretenimiento y bienes no esenciales.

Un informe de la consultora Management & Fit refuerza este diagnóstico: más de la mitad de los hogares asegura no llegar a fin de mes o hacerlo “justo”, con márgenes mínimos o directamente sin capacidad de ahorro.



Sin embargo, en paralelo, se repite una postal que parece contradecir ese escenario: recitales con entradas muy caras que se agotan en minutos, funciones agregadas y estadios completos para artistas nacionales e internacionales. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción?


Segmentación y consumo emocional

La primera clave está en la segmentación social. No todos los argentinos atraviesan la crisis del mismo modo. Mientras una mayoría ajusta gastos y prioriza lo básico, existe un segmento —más reducido, pero con mayor capacidad de consumo o acceso al crédito— que sostiene la demanda de espectáculos masivos. Los “sold out” no representan al conjunto de la sociedad, sino a esos sectores específicos.

La segunda explicación remite al llamado consumo emocional. En contextos de incertidumbre económica, muchas personas resignan gastos cotidianos —ropa, salidas menores o viajes— para destinar recursos a experiencias que consideran únicas o emocionalmente significativas, como un recital. En 2025, la música en vivo se consolidó como uno de los últimos consumos que algunos están dispuestos a resignar, aun con el bolsillo ajustado.


El boom de los recitales

A pesar de la presión sobre el bolsillo promedio, los recitales fueron un fenómeno de alta demanda durante todo 2025. Giras de artistas y bandas como Oasis, System of a Down, Shakira, La Renga, Airbag, María Becerra y Lali agotaron varias fechas en Buenos Aires y en distintas ciudades del país.

Las entradas, con valores que oscilaron entre los 80.000 y los 400.000 pesos por persona, no impidieron que muchos shows sumaran funciones por la alta demanda.

Oasis en el Mas Monumental-Buenos Aires-2025
Oasis en el Mas Monumental-Buenos Aires-2025

El fútbol, otro espejo del fenómeno

El mismo patrón se observa en el fútbol. A pesar de un nivel de juego discreto y planteles limitados, los principales clubes argentinos siguen llenando sus estadios. El caso emblemático es el de River Plate, que en 2025 fue señalado por la revista deportiva FourFourTwo como el club más convocante del mundo, con un promedio cercano a los 85 mil espectadores por partido, en un año sin títulos y con rendimiento irregular.

Muchos hinchas recuerdan épocas pasadas, con figuras como Aimar, Ortega, Riquelme o Maradona, cuando las tribunas se llenaban solo en instancias decisivas.



Dos realidades que conviven

Un estudio sobre hábitos culturales señala que una mayoría de argentinos considera los recitales y los shows en vivo como parte esencial de su bienestar, y que muchos están dispuestos a pagar precios elevados, incluso endeudándose o recortando otros gastos, para no perderse esas experiencias.

También influye la planificación anticipada: a diferencia de los gastos diarios, las entradas suelen comprarse con meses de antelación y, en muchos casos, en cuotas. Así, un show agotado hoy no siempre refleja una situación económica holgada en el presente.

Los datos culturales muestran, además, que el consumo cultural general cayó, especialmente en rubros como cine o teatro, pero que los grandes eventos musicales lograron mantenerse como una excepción dentro del ajuste.

El empresario Daniel Grinbank aseguró que 2025 fue el año con más recitales llenos de la historia argentina. Quien trajo al país a bandas como los Rolling Stones afirmó que nunca se vio tanta concurrencia a shows en vivo y anticipó que 2026 mantendrá la misma tendencia, con entradas agotadas —como en el caso de AC/DC— desde hace meses.


¿Cómo se explica entonces este fenómeno cuando se observa a cada vez más personas en situación de calle o revolviendo los tachos de basura? 

“Argentina, no la entenderás”, dirán algunos. Tal vez, luego de atravesar uno de los encierros más prolongados del mundo, muchos argentinos decidieron no postergar más los gustos que la vida permite y colocarlos, incluso, al nivel de las primeras necesidades.







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