Malvinas: Empresario y patriota

Era una mañana fría. Don Eduardo recorrió cada tumba en silencio hasta que se detuvo frente a una que lo sorprendió: estaba vacía.
—¿Qué pasó? ¿Por qué está vacía? —le preguntó al encargado del cementerio.
—Los familiares se llevaron los restos a su pueblo, en Argentina —respondió el hombre.
Eurnekian lo miró fijo y, casi sin dudar, dijo:
—En esta tumba que quedó vacía, quiero ser enterrado yo.
Empresario y patriota
Días atrás se concretó un nuevo viaje de familiares de caídos al Cementerio Argentino de Darwin. Un total de 150 personas llegó por primera vez al lugar construido gracias al impulso del empresario Eduardo Eurnekian, quien además financió los vuelos para que pudieran viajar a las islas. Para muchos, fue una experiencia única y profundamente emotiva.
¿Cómo fue el primer viaje de Eurnekian a Malvinas?
Cuando descendió del avión en el aeropuerto de Mount Pleasant, sabía que no se trataba de una visita más. Aquel 12 de diciembre marcó un hecho inédito: fue recibido por el gobernador de las islas, el comandante militar y referentes del ámbito económico local. Hacía mucho tiempo que un ciudadano argentino no participaba de un encuentro con las principales autoridades civiles, militares y empresariales del archipiélago.
Durante años, los familiares de los caídos en la guerra de Malvinas no pudieron llegar a las islas. Sus hijos, hermanos y padres habían quedado allí, sin identificación y sin un lugar digno de descanso. El dolor era profundo y persistente: no había un cementerio formal, solo restos dispersos y anónimos.
Tampoco hubo, durante mucho tiempo, gestiones concretas del Estado argentino, del gobierno británico ni de organismos internacionales para resolver la situación.
Entonces, ¿quién lo hizo?
Eduardo Eurnekian, empresario y titular de una red de aeropuertos en todo el mundo, decidió financiar la construcción del cementerio. Pero no se detuvo allí.
Tiempo después, dos vuelos chárter partieron desde Ezeiza con un contingente de 240 personas. Aterrizaron en la base de Mount Pleasant y desde allí fueron trasladados hasta el cementerio de Darwin. Participaron dos familiares por cada uno de los 90 caídos identificados, junto a miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja, que había llevado adelante la exhumación y el proceso de identificación mediante análisis de ADN, en conjunto con el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Los vuelos, operados por la empresa Andes con aeronaves McDonnell Douglas MD-83, también fueron financiados por Eurnekian.
“El Armenio”, como se lo conoce en el mundo empresarial, siempre había imaginado descansar junto a sus ancestros, cerca del monte Ararat. Sin embargo, algo cambió para siempre durante una de sus visitas al Cementerio de Darwin.
La tumba vacía lo hizo reflexionar y elegir un nuevo lugar para su descanso eterno: las Malvinas.
Por Armen Grigorian



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