Murió Chiqui Pereyra

El accidente doméstico le cambió el destino a quien fue una de las voces más queridas del tango. A los 74 años, falleció Chiqui Pereyra.
La familia del cantante comunicó la triste noticia.
“Sabiendo que ya muchos se enteraron Con todo el dolor del mundo debo comunicarles el fallecimiento de "El Chiqui".
El milagro que no llego, el pronostico que era predecible pero aún así no perdiamos la fe.
Le pido un último favor..... mamá está destruida como el resto de la flia, pero ella que era el pilar hoy está más frágil que nunca. Por eso no está para recibir mensajes por el momento ni llamadas, hay trámites que realizar y demás.
Ya habrá tiempo para responder...gracias por tanto.”
Ricardo Chiqui Pereyra había nacido el 26 de junio de 1951 en General Roca, Río Negro. Desde pequeño, el arte fue su refugio y su lenguaje. Los primeros pasos los dio en los grupos de folklore de su ciudad natal. Allí, entre ensayos y sueños, empezó a forjarse la voz que, años más tarde, conquistaría al público argentino.
La vida del artista cambió para siempre en 1978. En General Roca, una selección de nuevas voces lo llevó directamente a la televisión. Con 27 años llegó a Buenos Aires, la ciudad que sería testigo de sus mayores triunfos, para participar en el mítico programa Grandes Valores del Tango. Los directivos del canal, sorprendidos por su talento, tomaron una decisión inusual: lo retiraron de la competencia y le dieron un lugar como profesional. Desde ese momento, Chiqui Pereyra integró el elenco estable del programa hasta 1992.
El recorrido no terminó ahí. También se sumó a Botica de Tango, un clásico de la televisión argentina, y participó hasta 1988. Su calidez y timbre personal lo convirtieron en un referente del género. Los premios y reconocimientos no tardaron en llegar: en 2007, recibió el Premio Santos Vega al mejor intérprete masculino de tango.
La carrera de Pereyra fue tan extensa como apasionada. Llevó su arte a distintos rincones del país y del mundo: España, Estados Unidos, Chile, lugares donde siempre encontró públicos fervorosos y atentos. Cada actuación era una celebración, una oportunidad para desplegar ese talento que lo hacía único.



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