¿No hay lugar para grises? Así lo desean las consultoras porteñas
- Simon Telechea
- hace 1 día
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Es lo que dicen los principales consultores al observar el panorama que se proyecta hacia 2027. Lo sostienen con números, encuestas, argumentos sólidos y resultados de las últimas elecciones. Es la tesis que repiten los grandes espacios nacionales y hacia donde, aseguran, se encaminan la mayoría de los partidos provinciales. Esta nueva grieta, afirman, los empuja a definirse entre violetas y azules. “No hay lugar para otros colores”, insisten los cerebros maquiavélicos de las consultoras porteñas. ¿En serio? ¿Es blanco o negro y nada más?
La idea del cambio y de una batalla cultural entre dos modelos no es nueva. Repasemos lo ocurrido en los últimos diez años. En 2015, el espacio liderado por Mauricio Macri propuso un cambio con la unión de tres partidos: UCR, ARI y PRO. Todas las consultoras apuntaban a una enorme polarización, que efectivamente se dio en las elecciones presidenciales. Sin embargo, en la elección provincial de Río Negro, el partido JSRN, recientemente constituido, le ganó con amplitud al Frente para la Victoria, a la UCR y al ARI. El viento del cambio y de la polarización no llegó a las elecciones provinciales rionegrinas.

Algo similar ocurrió en 2019. A nivel nacional se avecinaba una dura batalla entre los que venían a cambiar y los que volvían “mejores”. En la provincia, la elección volvió a ser una paliza a la grieta: JSRN le ganó a Martín Soria y a Lorena Matzen por un amplio margen.

En 2023, la fórmula del cambio y la polarización era pronosticada por todas las consultoras. Sin embargo, el protagonista del cambio llegó desde afuera del sistema y terminó imponiéndose a todos. En Río Negro, en cambio, el provincialismo volvió a tener una elección destacada y le ganó a la grieta por casi 20 puntos.

¿Y cuál es la diferencia entre esas tres elecciones y la que se avecina? Muchos consultores hablan del fenómeno Milei: el dirigente que llegó a cambiarlo todo y, según sus seguidores, lo está logrando. Entonces el diagnóstico es claro para las consultoras: lo que viene es violeta o azul. Es el mismo argumento que se repitió en las últimas tres elecciones presidenciales y que, sin embargo, no tuvo injerencia decisiva en los comicios provinciales de Río Negro.
En la provincia hubo un claro intento de hacer desaparecer a la fuerza del medio, tan incómoda para los dos espacios nacionales. Durante los últimos años, el provincialismo rionegrino creció y comenzó a marcar agenda en el Congreso. Muchas leyes se aprobaron gracias a la colaboración de los partidos provinciales. El pragmatismo daba resultados y aseguraba gobernabilidad, pero era una piedra en el zapato de los grandes partidos: todo resultaba más costoso.
En el mejor momento de JSRN, el partido, con tres legisladores nacionales, se volvió clave en el mapa político. Weretilneck en el Senado, junto a Luis Di Giacomo y Agustín Domingo en Diputados, marcó tendencia en votaciones decisivas.

Ninguno de los dos bandos de la grieta puede quejarse de los resultados obtenidos durante sus pasos por el oficialismo nacional. La bancada de JSRN le dio gobernabilidad tanto al peronismo como al mileísmo, sin perder la identidad provincialista y sacando provecho de cada votación.
Entonces, ¿para qué cambiar ahora?
Las últimas elecciones dejaron a JSRN sin representantes en el Congreso. Un golpe doloroso, pero dentro de todo esperable. A dos años de asumir, Milei logró algo sustancial para su gobernabilidad: o están conmigo o están enfrente. Allí se alineó el electorado. Sin embargo, esa misma gente que vota a La Libertad Avanza o al peronismo en las elecciones nacionales, suele votar de otra manera en las provinciales, con otro espíritu. Más aún si las elecciones provinciales coinciden con las municipales.
Dejando a Roca y Bariloche afuera —ya que tienen comicios municipales por separado—, el resto de las ciudades podría sumarse y generar un piso importante para el oficialismo provincial.
Si enfrente se presentan entre dos y tres candidatos de peso, el oficialismo provincial tendría una ventaja clara, ya que la oposición llegaría completamente fragmentada. Por un lado, el peronismo conducido por Soria; por otro, Tortoriello, si logra ordenar su interna con los libertarios. Y si el dirigente cipoleño no consigue ese acuerdo, podría surgir una tercera fuerza que represente al mileísmo puro en Río Negro. Un escenario ideal para el provincialismo.
Pero los consultores de Buenos Aires insisten en instalar la necesidad de polarizar todo el territorio argentino con un mapa de solo dos colores.
La realidad del electorado parece ser muy distinta. Hoy nadie piensa en elecciones: hay hartazgo por el pasado y preocupación por el presente. La decisión, llegado el momento, pasará por el futuro inmediato.
La cuestión de fondo será creer en los consultores porteños o en lo que ocurre en el territorio. De un lado, la escucha de los informes y las planillas; del otro, la escucha combinada con los sentidos: palpar, ver y oler la realidad.
Además, hay sectores enojados con el gobierno y existen internas innecesarias. Dos problemas que requieren soluciones urgentes.
Por redacción.







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