Padre de un alumno preocupado por el seguro escolar

Un alumno de primer grado sufrió un accidente en el sector de juegos durante el turno tarde. Sus padres denuncian falta de protocolos claros, ausencia de tratamientos preventivos y falta de contacto por parte del seguro escolar.
Lo que debía ser una jornada escolar habitual terminó en una pesadilla de incertidumbre para una familia de Barda Azul. El pasado viernes, un niño de primer grado del turno tarde de la Escuela N.º 364 resultó herido tras pincharse un dedo con una jeringa que se encontraba tirada en el patio del establecimiento, en la zona de los juegos.
Tras aclararse la situación inicial —donde en un primer momento la docente indagó si el elemento venía desde el hogar—, el menor confirmó haber hallado la jeringa en el predio escolar mientras jugaba. Ante el accidente, la institución activó el trámite del seguro escolar. La familia derivó de inmediato al niño al Sanatorio Juan XXIII y, posteriormente, al Hospital de General Roca para recibir atención médica.
Irregularidades en el manejo del material y falta de profilaxis
Uno de los puntos que genera mayor alarma en los progenitores es el manejo de la jeringa hallada. Según el relato del padre del menor, ningún personal escolar ni de salud les solicitó o resguardó el elemento punzocortante para su posterior análisis o peritaje, quedando este en poder de la propia familia.
Posteriormente, en la guardia del hospital regional, la profesional que los atendió observó el elemento a simple vista y determinó que no presentaba restos biológicos visibles, descartando en esa primera instancia la administración de medicación o tratamientos preventivos. Ante la insistencia de los padres, recién al día siguiente se le practicaron al niño los análisis de laboratorio correspondientes, cuyos resultados demorarán entre 5 y 10 días hábiles. Se indicó, además, que se requerirán nuevos controles de seguimiento a los 3 y 6 meses.
"Nos sentimos totalmente desamparados"
Si bien la familia destacó la predisposición del director del establecimiento, quien se mantuvo en contacto vía WhatsApp para consultar por el estado de salud del alumno, denunciaron una absoluta falta de acompañamiento institucional por parte de la aseguradora.
"Dejamos a nuestro hijo todos los días en la escuela con la confianza de que es un lugar seguro. Nunca imaginamos que podía encontrarse con una jeringa en el patio. Nos sentimos totalmente desamparados; no buscamos polémica, sino saber quién se hace responsable del seguimiento de nuestro hijo", expresó José, padre del niño.
Interrogantes sin respuesta
Ante lo sucedido, la comunidad educativa y la familia afectada exigen respuestas concretas a las autoridades educativas y sanitarias sobre los siguientes puntos:
* Mantenimiento y seguridad: ¿Qué controles se realizan en los patios y zonas de juegos antes del ingreso de los alumnos?
* Protocolos biológicos: ¿Por qué no se retiró ni resguardó la jeringa para un análisis exhaustivo de posibles patógenos?
* Criterio médico: ¿Por qué no se aplicó un protocolo de profilaxis post-exposición ante un accidente con material punzocortante de origen desconocido?
* Seguro escolar: ¿Por qué la aseguradora aún no se ha puesto en contacto con la familia para coordinar la cobertura y el seguimiento médico a mediano plazo?
La familia espera que la visibilización de este caso impulse la revisión de los protocolos de higiene y seguridad en los establecimientos educativos de la zona, garantizando que ningún otro alumno quede expuesto a este tipo de riesgos.



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