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PASO o no PASO: Pelea de titanes libertarios

hace 1 minuto
4 min de lectura



La cúpula libertaria no se pone de acuerdo y comienza la semana con tensiones internas por el futuro de las PASO, una definición cuya suerte deberá resolverse en los próximos días.


A un año de las elecciones generales, la pregunta sobre la conveniencia de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias sigue más vigente que nunca: ¿conviene o no mantenerlas? Mientras Javier Milei enfoca su discurso en el ahorro fiscal, la pata política de la gestión aporta argumentos puramente estratégicos a la mesa de discusión.

—«Si eliminamos las PASO, no habrá fractura en el peronismo: el kirchnerismo no podrá competir contra el aparato de Axel Kicillof en una interna y todos terminarán alineados detrás de él», argumentan desde un sector.

Sin embargo, el contrapunto técnico y económico no tarda en aparecer: ir a las PASO en un contexto de fragilidad económica puede generar un clima hostil en los mercados e inestabilidad en el precio del dólar. El Gobierno no puede permitirse un rebrote inflacionario durante el 2027, y menos aún en los meses previos a la elección general de octubre.


En ambos lados del debate sobran los argumentos. De un lado se ubica Karina Milei; del otro, Santiago Caputo.


El denominado «Mago del Kremlin» ve con buenos ojos la realización de las primarias. Calcula que Cristina Kirchner tomaría protagonismo durante esa etapa, lo que permitiría adelantar la polarización. Según sus proyecciones, Kicillof lograría la victoria interna de todos modos, pero el solo hecho de mantener al kirchnerismo dentro del juego —sea con la expresidenta o con otro referente— le permitirá a Milei volver a confrontar contra el «viejo PJ», al que define como el principal responsable de los males del país.


Por su parte, Karina viajó a París junto a su hermano y a 13 gobernadores en lo que representó uno de los viajes con mayor peso político de las últimas décadas. Resultó una postal contundente ver al Presidente reunido con mandatarios provinciales en el corazón de Europa, en una clara muestra de poder y un guiño hacia el 2027. No obstante, la Secretaria General de la Presidencia desconfía del armado liderado por Santilli, considerado el artífice del acercamiento entre los mandatarios provinciales y el Ejecutivo. Ella prefiere eliminar las PASO para definir personalmente a los candidatos en todo el territorio nacional.


Esta mirada verticalista no es compartida por Caputo. Aunque el asesor no ha manifestado su enojo de forma explícita, en el ecosistema digital algunas cuentas de X que suelen actuar como sus voceras informales comenzaron a enviar las primeras señales de malestar.


Mauricio Macri es otro de los actores que juega con los tiempos y traza su propia estrategia. Se muestra potable para una eventual candidatura presidencial mientras envía a sus alfiles a dar la discusión en el tablero. Apuesta al desgaste económico del Gobierno y al retorno del antikirchnerismo desencantado con Milei a sus filas. Sabe que hoy no le alcanza para imponerse por sí solo, pero la jugada le otorga una mayor capacidad de negociación. Junto con Cristina, es uno de los dirigentes que más interés tiene en que se mantengan las PASO para revitalizar su espacio político.


Otro que se mantiene expectante es Sergio Massa. El exministro de Economía está decidido a jugar hasta donde «le dé la nafta», aunque su mayor aspiración sigue siendo la Provincia de Buenos Aires. En la intimidad, Massa reconoce que su momento de mayor acumulación de poder ya pasó: nadie en las últimas décadas concentró tanto control presupuestario durante una campaña electoral sin ser presidente.

Sin embargo, la jugada terminó mal y su imagen negativa se ubica hoy por encima de la de la mayoría de los dirigentes del país. Aun así, busca jugar sus últimas cartas para no perder gravitación en la élite peronista y pretende arrancar desde lo más alto: una candidatura presidencial en las PASO. Para ello, ya reunió a su tropa y activó el armado en las provincias.


En este tablero también hay espacio para fantasías políticas con algunas dosis de certeza. Victoria Villarruel —Vicepresidenta en funciones, con buena imagen en las encuestas y sin denuncias en su contra— aparece totalmente desligada del día a día del Gobierno. La titular del Senado se perfila como una opción atractiva para encabezar una fórmula por una tercera vía. No es percibida como tibia, proyecta una imagen femenina fuerte y un sector de la derecha peronista podría aceptarla.

Trascendió incluso que algunos armadores le acercaron esa opción a Cristina Kirchner como parte de una estrategia para restarle votos a Milei: «La colocamos en una fórmula con un outsider y puede funcionar», le susurraron. Cristina no la quiere, pero escuchó con atención, aunque en el instituto Patria saben que, en caso de llegar a un balotaje, esos votos migrarían hacia otro lado.


Ahí radica la clave: los votos. Se discuten las reglas de juego y las PASO, pero hay poco atractivo para enamorar al electorado. El presente es complejo, el pasado reciente tampoco fue bueno y las perspectivas a futuro lucen difíciles, más allá del optimismo oficialista.

Con el equilibrio fiscal levantado como bandera innegociable, el país entra formalmente en un año electoral donde las inversiones suelen ser cautas: nadie arriesgará capital en un escenario atravesado por vaivenes y permanentes cambios de reglas.

Milei deberá decidir entre entregarse por completo a la rosca política o sostener un esquema económico que, si bien trajo estabilidad a las finanzas del Estado, generó un verdadero cataclismo en los presupuestos familiares. Al fin y al cabo, quienes acuden a las urnas son las personas que hoy no llegan a fin de mes. ¿Aguantarán cuatro años más? Parece difícil.

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