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Roca ante el 2027: promesas, balances y la necesidad de discutir una nueva ciudad

  • hace 7 horas
  • 5 min de lectura

Se vienen tiempos electorales y, con ellos, vuelve a ponerse en marcha un aparato conocido: el de las promesas. Muchas veces no se cumplen, pero suenan bien, entusiasman y alcanzan para ganar una elección.

En 2027, General Roca volverá a elegir intendente o intendenta y renovará su Concejo Deliberante. Por ahora, los principales candidatos parecen surgir de los espacios conocidos: el sorismo y el antisori­smo, entendido como todo el arco opositor al oficialismo municipal, sin importar demasiado el tinte ideológico a la hora de construir alianzas.

Pero hay una pregunta sencilla que deberíamos hacernos: ¿qué cambió en estos años, para bien o para mal, y qué opciones reales tendrán los vecinos para elegir con certeza?

Una de las preguntas centrales debería ser: ¿mejoró la ciudad en estos últimos tres años?

En 2023, María Emilia Soria arrasó en las urnas y obtuvo casi el 60% de los votos. Sin embargo, la llegada de Javier Milei al Gobierno nacional le generó importantes obstáculos para avanzar con obras, como había ocurrido durante los años anteriores, cuando el municipio mantenía una relación más fluida con los gobiernos de Alberto Fernández.

Ante ese escenario, no quedó otra alternativa que acercarse al Gobierno provincial. Durante casi dos años hubo buenos vínculos, hasta que llegaron las elecciones legislativas de 2025 y se produjo un fuerte cortocircuito entre Martín Soria y Alberto Weretilneck, con acusaciones cruzadas y posteriores respuestas públicas.

Después de aquel pase de facturas, los encuentros prácticamente desaparecieron. Hasta que María Emilia Soria decidió pedir una audiencia con el gobernador, en buena medida para evitar que General Roca quedara afuera de las obras vinculadas con las rutas nacionales.

Restablecido el diálogo con Weretilneck, Martín Soria comenzó a reafirmar sus intenciones de ser candidato a gobernador. La situación no es menor: el actual mandatario provincial pertenece a un espacio que aspira a continuar en el poder más allá de 2027 y también buscaría su reelección.

En este segundo mandato, General Roca quedó, hasta ahora, sin grandes obras transformadoras. Recién hace pocos días se realizó la licitación del Plan Director de Agua, una obra que demandará alrededor de dos años y que será financiada mediante un crédito a largo plazo.

¿Y la oposición?

Más allá del gobierno municipal, la oposición también ofreció promesas que, obviamente, al no haber ganado las elecciones, no pudo concretar. Pero hubo una idea que se repitió durante años en distintos discursos: la necesidad de recuperar una ciudad que vuelva a tener el protagonismo que alguna vez tuvo.

La pregunta es otra: ¿qué hizo la oposición para generar espacios de encuentro y diálogo entre los distintos actores de Roca?

Hay algunos antecedentes. Hubo reuniones entre empresarios y distintos sectores de la comunidad. La CAIC también organizó encuentros y avanzó en una agenda que tuvo poca difusión y que, con el tiempo, terminó perdiendo fuerza.

En el Concejo Deliberante, la única banca opositora, representada por Belén Bavastri, mantuvo una postura activa en sus críticas a la gestión de Soria. Hubo pedidos de informes y distintas denuncias públicas que sirvieron para visibilizar problemas, aunque no necesariamente para encontrar soluciones.

Es, en definitiva, una concejala contra siete, en un Concejo Deliberante donde el sorismo mantiene un dominio absoluto.


En 2027, los roquenses volverán a las urnas para elegir un nuevo intendente o intendenta y una nueva conformación del Concejo Deliberante. Y, por el bien de la ciudad, debería existir una mayor diversidad representativa que permita ampliar el debate, controlar mejor la gestión y discutir con mayor profundidad cada ordenanza.

Pero Roca necesita algo más que una nueva composición política. Necesita discutir un proyecto diferente de ciudad.


Con lo que hay hasta el momento no alcanza.


General Roca tiene problemas estructurales que deben resolverse, pero, sobre todo, necesita discutir qué ciudad quiere ser en los próximos 20 o 30 años, en un contexto de transformación económica que ya está modificando profundamente a toda la región.

La activación económica de Vaca Muerta no apareció de un día para otro. Era un proceso que venía proyectándose desde hace mucho tiempo y que hoy adquiere una dimensión mucho mayor.

Roca no necesita copiar el modelo de la llamada “Dubaización” de Neuquén. Puede crecer manteniendo su identidad y, al mismo tiempo, convertirse en una ciudad capaz de ofrecer servicios a quienes llegan atraídos por la industria hidrocarburífera.

Mejor gastronomía, hoteles, entretenimiento, turismo, caminos, espacios de descanso, comercios y nuevos servicios son algunos de los recursos que la ciudad podría desarrollar para generar una importante inyección económica.

Pero para eso hace falta conectividad.

Una conexión sólida, moderna y atractiva en los cuatro accesos a la ciudad. La recuperación y puesta en funcionamiento del aeropuerto. El desarrollo del Tren del Valle. Mejores conexiones con Neuquén, con el Alto Valle y con el resto de la Patagonia.

Todo eso requiere planificación y, fundamentalmente, un punto de encuentro entre los roquenses.

Hace falta un horizonte. Un proyecto de ciudad construido entre los distintos actores que quieran volver a poner a General Roca en el mapa de Río Negro y de la región.

Y también hace falta algo más: que quienes quieran participar se sienten a debatir, aporten ideas y se comprometan. Y quienes no quieran hacerlo, al menos que no se conviertan en un obstáculo permanente.

Porque quizás allí está una de las claves de lo que viene sucediendo en Roca durante las últimas décadas: críticas para quienes hacen y elogios para quienes son obsecuentes.

Mientras tanto, los grandes capitales de Roca hace tiempo comenzaron a mirar hacia Neuquén y, en muchos casos, directamente a instalarse allí.

Hay que despertarse a tiempo. Todavía no es tarde.

Estamos hablando de una ciudad que tiene tres sedes universitarias, grandes clubes deportivos, extensas costas sobre el río, una ubicación estratégica en el corredor que conecta la Cordillera con Buenos Aires y una posición privilegiada frente al nuevo eje que une Vaca Muerta con el Atlántico y, desde allí, con el mundo.

Roca tiene recursos. Tiene ubicación. Tiene instituciones. Tiene historia. Tiene gente.

Lo que falta es ponerse de acuerdo sobre qué hacer con todo eso.

Es cuestión de querer participar, aportar y construir. Y, sobre todo, dejar de mirar cómo otros avanzan mientras nosotros seguimos discutiendo entre nosotros.


En ese sentido, vamos a lanzar una plataforma con propuestas y líneas de debate para comenzar a proyectar una ciudad diferente. Será un lindo desafío y tendrá las puertas abiertas para todos aquellos que quieran vivir en Roca y verla crecer como una ciudad moderna, atractiva y con nuevas oportunidades.

Sin críticas a los actores políticos, sin agresiones y sin confrontaciones. Solo construir, debatir y ofrecerle a la sociedad un proyecto de ciudad.


Por Armen Grigorian, Diario La Verdad.


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