Río Negro y el territorio perdido: el planteo de Pedro Pesatti sobre una decisión histórica que favoreció a Neuquén

El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, publicó una extensa reflexión en la que retoma uno de los debates históricos más importantes —y menos conocidos— de la provincia: la pérdida de cerca de 1.976 kilómetros cuadrados de territorio en favor de Neuquén, una superficie que con el paso de las décadas terminó convirtiéndose en una de las zonas de mayor riqueza hidrocarburífera del país.
En su texto, Pesatti sostiene que aquella cesión no fue producto de una guerra ni de un conflicto abierto, sino de una sucesión de decisiones administrativas, decretos y omisiones que, según afirma, terminaron condicionando el desarrollo económico e institucional de Río Negro.
El análisis se apoya principalmente en el libro "La provincia perdida", publicado en 1996 por el escritor, dirigente político y exconvencional constituyente Pablo Fermín Oreja, una investigación que reconstruye la historia del diferendo limítrofe entre ambas provincias.
Un error que terminó beneficiando a Neuquén
Según expone Pesatti, el conflicto se originó por un trazado incorrecto del meridiano que definía el límite entre Río Negro y Neuquén. Esa situación quedó consolidada durante la dictadura del general Juan Carlos Onganía, mediante un decreto-ley que favoreció a la provincia vecina.
De acuerdo con la investigación de Oreja, esa decisión permitió que Neuquén incorporara aproximadamente 1.976 kilómetros cuadrados ubicados entre los ríos Colorado y Neuquén, un territorio que décadas después pasaría a integrar una de las áreas más productivas de la Cuenca Neuquina, donde hoy se concentran importantes yacimientos de petróleo y gas vinculados al desarrollo de Vaca Muerta.
Para Pesatti, el paso del tiempo terminó demostrando el enorme costo económico de aquella pérdida, ya que sobre esas tierras se asentó buena parte del crecimiento energético argentino, con inversiones multimillonarias, regalías, infraestructura y generación de empleo.
Un reclamo que quedó inconcluso
El vicegobernador recuerda que hubo dirigentes rionegrinos que intentaron revertir la situación.
Entre ellos menciona al exgobernador Edgardo Castello, quien en 1961 impulsó el decreto provincial que fijaba el límite histórico, y al propio Pablo Fermín Oreja, que presentó un proyecto de ley en el Congreso Nacional para restablecer la delimitación original.
También destaca la gestión del gobernador Mario José Franco y de su ministro de Gobierno, Jorge Félix Frías, quienes impulsaban una política para reactivar el reclamo hasta que el golpe militar de 1976 interrumpió esa iniciativa.
La diferencia entre Río Negro y Neuquén
Más allá del conflicto territorial, Pesatti plantea que la principal enseñanza no pasa únicamente por la pérdida de tierras, sino por las distintas estrategias de desarrollo que adoptaron ambas provincias.
En ese sentido, sostiene que mientras Río Negro tuvo dirigentes con una mirada estratégica pero sin continuidad institucional, Neuquén logró construir políticas de Estado de largo plazo.
Como ejemplo menciona la creación del Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo>, organismo encargado de planificar el desarrollo provincial, y el impulso a la Universidad Nacional del Comahue, instituciones que, según afirma, permitieron consolidar una dirigencia preparada para aprovechar el crecimiento de la actividad hidrocarburífera.
Para el vicegobernador, esa continuidad terminó fortaleciendo la denominada "neuquinidad", consolidando a Neuquén como el principal polo político, económico y energético del norte patagónico.
Una reflexión sobre el largo plazo
En la parte final de su ensayo, Pesatti incorpora una mirada inspirada en la filosofía de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, al sostener que las sociedades progresan cuando construyen instituciones capaces de pensar más allá de los gobiernos de turno.
En esa línea, concluye que la mayor derrota de Río Negro no fue solamente la pérdida territorial, sino haber dejado pasar una oportunidad histórica para posicionarse frente al cambio del eje económico de la Patagonia.
"Los pueblos no solo pierden territorio cuando otro ocupa sus tierras; también lo pierden cuando dejan de ocupar su verdadero tiempo histórico", afirma el vicegobernador, quien advierte que la planificación estratégica y la continuidad institucional son condiciones indispensables para evitar que errores del pasado vuelvan a repetirse.



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