Se confirmó la inocencia de Adorni
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En una de las semanas más difíciles para el Gobierno nacional llegó el alivio que tanto necesitaba la Casa Rosada.
Todo había comenzado a principios de este año, cuando medios de comunicación y usuarios de redes sociales apuntaron contra Manuel Adorni por distintas irregularidades vinculadas al viaje de su esposa a Nueva York. Más tarde aparecieron cuestionamientos sobre propiedades que supuestamente no habían sido declaradas y sobre refacciones en su quinta valuadas en más de 245 mil dólares. Desde el oficialismo insistieron desde el primer momento en que se trataba de acusaciones falsas destinadas a perjudicar al Gobierno.
Y qué razón tenían.
Meses después, todo quedó aclarado. Sin mayores sobresaltos, Adorni únicamente debió rectificar algunas declaraciones juradas e incorporar información sobre ahorros que permitían justificar parte de sus gastos. Con eso alcanzó para que, en los círculos del poder, el caso quedara prácticamente cerrado.
El Gobierno nunca le soltó la mano. Javier Milei siempre confió en quien fue su vocero durante los primeros años de gestión y que luego asumió nuevas responsabilidades dentro de la estructura oficial. A pesar de los cuestionamientos y las polémicas, Adorni conservó el respaldo presidencial en todo momento.
Ahora, tras la confirmación del origen de los fondos que posee, quedan pocas dudas de que tenía capacidad económica para comprar departamentos, remodelar una quinta y realizar cuantos viajes quisiera.
En todo caso, lo único que algunos podrían reprocharle sería la falta de declaración de determinados bienes o ahorros. Pero incluso ese punto parece haber perdido gravedad en un contexto donde el propio Presidente sostuvo en más de una oportunidad que quienes evaden impuestos no son precisamente los villanos de la historia.
Por eso muchos todavía se preguntan por qué Milei sostiene a Adorni. La respuesta oficial es sencilla: porque, según el propio funcionario, su único error fue no declarar ahorros que —afirma— gran parte de los argentinos tampoco declaraba durante los años del kirchnerismo.
Es inocente. Y no tendría nada que ver con el denominado régimen de inocencia fiscal. Es inocente porque así lo consideran quienes toman las decisiones dentro del Gobierno.
Tampoco tendrían relación con este caso los rumores sobre sobresueldos millonarios para funcionarios. Según el oficialismo, esos mecanismos simplemente no existen.
Adorni representa, para muchos dentro del espacio gobernante, el modelo de funcionario que llegó a su cargo por mérito propio, esfuerzo y capacidad de ahorro.
Si algunos medios o sectores de la oposición intentan llevar la discusión al terreno ético, probablemente encuentren una dificultad: resulta complicado cuestionar a una sola persona cuando lo que está en debate es un sistema que, para sus defensores, funciona exactamente como debe funcionar.
Según deslizan algunos exfuncionarios, el único error de Manuel habría sido gastar el dinero antes de tiempo.
"No aguantó. Son cosas que pasan cuando alguien ve tanta plata junta de golpe", susurran, entre risas, quienes conocen los pasillos del poder.
Así se cierra otro capítulo de enfrentamientos entre el Gobierno y quienes denuncian irregularidades en la gestión. Un episodio que terminó opacando otros datos que el oficialismo pretendía celebrar, como la baja de la inflación y la caída del riesgo país.
Al final, pese a las denuncias, las críticas y el ruido mediático, el sistema parece seguir funcionando exactamente igual que siempre. Con algunas grietas, algunas contradicciones y algunas explicaciones difíciles de sostener, pero funcionando al fin.
Todo sigue igual.
Nada cambió.
La Casta está en orden



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