Trump admitió que llamó a la FIFA para pedir que levantaran la sanción a Balogun y estalló la polémica
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que se comunicó personalmente con el titular de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar que se revisara la expulsión del delantero Folarin Balogun, quien finalmente quedó habilitado para disputar los octavos de final del Mundial frente a Bélgica.
Durante una conferencia de prensa, Trump reconoció que consideró injusta la tarjeta roja recibida por el atacante estadounidense en el partido ante Bosnia y Herzegovina y celebró la posterior decisión del organismo rector del fútbol mundial.
"Vi la jugada y eso no fue una falta. Creo que la FIFA tomó una decisión brillante", afirmó el mandatario, quien aseguró que únicamente pidió una revisión de la acción y negó haber ejercido presión sobre la entidad.
Una decisión que generó un escándalo
Balogun había sido expulsado con tarjeta roja directa y, de acuerdo con el reglamento, debía cumplir automáticamente una fecha de suspensión. Sin embargo, la FIFA resolvió dejar en suspenso el castigo, permitiéndole estar disponible para el duelo de eliminación directa.
La medida despertó una fuerte controversia dentro del mundo del fútbol. Diversas federaciones y dirigentes cuestionaron la excepcionalidad de la resolución y advirtieron sobre una posible influencia política en una decisión disciplinaria que normalmente se considera automática.
## Críticas desde Europa
La UEFA fue uno de los organismos más duros al pronunciarse sobre el caso. En un comunicado calificó la decisión como "sin precedentes", "incomprensible" e "injustificable", y sostuvo que este tipo de medidas ponen en riesgo la credibilidad de las competencias internacionales.
Desde Bélgica, rival de Estados Unidos en los octavos de final, también manifestaron sorpresa por la resolución y analizan los pasos reglamentarios disponibles para impugnarla.
La FIFA, en el centro del debate
Aunque la FIFA sostiene que actuó dentro de las facultades previstas por su Código Disciplinario, la admisión pública de Trump de haber hablado con Infantino alimentó el debate sobre la independencia del organismo y los límites de la influencia política en el deporte.
La polémica ya trascendió el Mundial 2026 y se convirtió en uno de los temas más discutidos del torneo, reavivando las críticas sobre la transparencia en la toma de decisiones de la máxima autoridad del fútbol.



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