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Como los libertarios ganaron el partido perdido

hace 6 minutos
2 min de lectura

Hay una ley no escrita en el universo de las redes sociales libertarias argentinas: si la realidad no te gusta, invéntate otra, más pochoclera.


Hace apenas tres semanas, los algoritmos locales estaban empapados de mística libertaria. Reels, TikToks y tuits en alta definición mostraban al presidente argentino Javier Milei abrazando efusivamente a Flavio Bolsonaro, profetizando entre aplausos que el líder brasileño sería presidente. El relato estaba blindado, la narrativa marchaba sobre rieles y los seguidores ya preparaban los memes del festejo continental: "Milei lo hizo", "Flavio presidente gracias a Javo".


Pero las urnas brasileñas abrieron, los votos se contaron y la realidad le dio un cachetazo al libreto: Lula da Silva se consagró ganador. Matemática pura. Una derrota inapelable para el bolsonarismo y, por elevación, una pálida para la geopolítica libertaria. ¿Hora de procesar el trago amargo? ¿Tiempo de hacer autocrítica? Por favor, esto es Argentina y Milei no puede perder así no más.


En cuestión de minutos, la máquina de desviar la atención activó el protocolo de emergencia. De repente, la aplastante victoria de Lula y el mapa político de la región pasaron a un lejano segundo plano. La gran causa nacional, el debate existencial que paralizó a X (ex Twitter), a los canales de noticias y a los grupos de WhatsApp familiares se resumió en una sola y desopilante pregunta: ¿¡QUIÉNES FUERON LOS QUE SACARON A FLAVIO DE BRASIL!?

La mayoría de los argentinos no sabía bien quién era Flavio, ni de qué lo estaban rescatando, ni en qué tipo de vehículo diplomático, canoa o monopatín había cruzado la frontera. Tampoco importaba. Lo verdaderamente fascinante fue la velocidad del fenómeno. En menos de seis horas, la palabra "Rescate de Flavio" era tendencia en Argentina, superando por varios cuerpos a términos tan insignificantes como "Elecciones Brasil", "Lula" o "9 dedos".


El operativo "Tapa con Flavio ayudado por Milei" fue un éxito rotundo de la comunicación moderna. Tuiteros influyentes debatían minuto a minuto los pormenores del escape de Flavio con la seriedad de quien analiza el Desembarco de Normandía. Hilos interminables explicaban "la trama secreta", mientras que del resultado electoral que reconfiguraba la geopolítica del Cono Sur... ni noticias. Si mencionabas a Lula, te respondían: "Sí, muy lindo, pero no me cambies de tema: ¿quién ayudó a Flavio?".


Así, con una magistral jugada de distracción digital, la victoria del histórico líder del PT quedó sepultada bajo toneladas de memes, sospechas cruzadas y teorías conspirativas sobre la logística del dichoso rescate. Los libertarios no solo ganaron la batalla de la agenda en redes, sino que convirtieron una clara derrota política en un thriller de espionaje de bajo presupuesto.

Moraleja para los analistas políticos del futuro: cuando las urnas no te den la razón, no discutas con los números. Simplemente búscate un Flavio, Sácalo de algún lado y deja que el algoritmo haga el resto. En todo caso, si no sabés cómo hacerlo, llamá a Santiago. El asesor presidencial te explicará cómo se puede ganar perdiendo y encima retar a todos por comerse una fake news que él mismo preparó. En las próximas horas, la discusión en Argentina pasará por una incógnita: ¿Estuvo Santi Caputo en la triple frontera ayudando en persona a Flavio? Una pregunta muy importante que seguirá tapando la noticia de la semana: "la gran remontada de Lula"

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