De la «administración modelo» al auxilio provincial: la crisis que fracturó el relato contable de General Roca

GENERAL ROCA. — Durante más de dos décadas, el «sorismo» construyó y sostuvo una premisa que funcionó como insignia política fundamental: la autonomía municipal sostenida por una administración prolija. El pago de salarios en tiempo y forma, el rechazo a recurrir al auxilio económico de la Provincia y una salud financiera presuntamente inquebrantable eran esgrimidos como un contraste deliberado frente a otros municipios rionegrinos.
Sin embargo, en los últimos cuatro días, esa narrativa histórica sufrió un quiebre inédito. Por primera vez en décadas, el Municipio que conduce la intendenta María Emilia Soria no logró abonar la totalidad de la masa salarial de sus trabajadores y debió recurrir de emergencia a los fondos del Estado provincial para saldar el resto de los haberes.
El impacto: haberes desdoblados y un salvavidas de $800 millones
La alarma saltó a principios de semana cuando el Ejecutivo municipal comunicó una medida sin precedentes: el pago del 70% de los sueldos a los 1.393 empleados municipales y la postergación del 30% restante. La decisión provocó el estado de alerta del gremio ATM y la postergación por tiempo indeterminado de la cobranza para el personal de la planta política.
Para evitar la escalada del conflicto, el Gobierno de Río Negro autorizó el envío de un adelanto de coparticipación por $800 millones de pesos. Solo gracias a este envío de fondos provinciales, la Municipalidad pudo cancelar la segunda cuota salarial pendiente.
La ironía política fue insoslayable para la oposición y la opinión pública: el municipio roquense terminó dependiendo del salvavidas de la Provincia a la que históricamente cuestionó en materia contable.
¿Cómo se llegó a esta situación?
Para comprender cómo un municipio catalogado popularmente como «ordenado» llegó al extremo de pagar sueldos en cuotas, es necesario analizar la confluencia de desequilibrios estructurales y el argumento oficial.
1. El discurso oficial: las inclemencias del tiempo y los costos operativos
Desde el Ejecutivo municipal argumentaron que la situación responde a factores macroeconómicos y a un incremento extraordinario en los gastos operativos.
Cancelación de eventos masivos: En simultáneo con el anuncio salarial, el Municipio resolvió cancelar el Festival de la Sidra.
Aumento en gastos de funcionamiento: La justificación oficial indicó que las intensas lluvias derivadas del fenómeno de El Niño obligaron a reasignar recursos hacia la compra de insumos de asistencia social (colchones, frazadas, nylon), combustible y horas extras para la limpieza preventivas de alcantarillas y desagües, lo que disparó los costos de funcionamiento un 30%.
2. Los números reales: un déficit que viene arrastrándose
Más allá de la contingencia climática, el análisis de las rendiciones presupuestarias oficiales revela un problema más complejo y acumulativo:
Años en rojo: El balance enviado al Concejo Deliberante correspondiente al ejercicio anterior cerró con un déficit de $5.412 millones de pesos (ingresos por $53.720 millones frente a gastos por $59.132 millones), sumándose a los balances deficitarios registrados también en 2021 y 2023.
Endeudamiento previo: Durante este año, el Municipio ya había acudido a una línea de crédito de $6.000 millones con el Banco Provincia del Neuquén (BPN), utilizando las cuotas de coparticipación como garantía para amortiguar obras básicas de infraestructura.
Presupuestos dependientes: Las proyecciones hacia los próximos ejercicios contables muestran que el equilibrio formal de las partidas municipales depende cada vez más del acceso a endeudamiento o financiamiento externo para cubrir gastos de capital y aplicaciones financieras.
Un punto de inflexión político y económico
El auxilio otorgado por la Gobernación rionegrina logró calmar temporalmente el frente sindical con el cobro total de las plantas operativas, pero abrió una profunda discusión sobre la viabilidad fiscal de las arcas roquenses.
La suspensión del tradicional festival local y el auxilio providencial de fondos de coparticipación dejan al descubierto que el margen de maniobra local se ha estrechado notablemente ante la presión inflacionaria y la caída en la recaudación. La mística de la "caja fuerte e invulnerable" de la ciudad ha cedido ante la contundencia de los números.



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