top of page

¿Y si Soria autodestruyó su propia candidatura? Sueldos, internas, Axel y Cristina...

hace 2 horas
3 min de lectura

Por redacción: Simón Telechea


Fue una semana fatídica para el sorismo; tal vez la más difícil desde la llegada de Soria padre a la mítica sede de la calle Mitre 710.


El pago de sueldos en cuotas y el posterior auxilio financiero de la Provincia resquebrajaron el mito de "buenos administradores" que los Soria construyeron durante años, haciendo gala del superávit y la solidez técnica. De golpe, los cimientos crujieron. ¿Pero fue un tropiezo o una jugada adrede?


Hace unos meses, María Emilia lanzó su candidatura a la gobernación en Italia Unida pidiendo unidad. Poco después, en Bariloche, dio un matiz al definirse simplemente como "precandidata". Más tarde, Soria pasó por Viedma reiterando el llamado al consenso, y en Lamarque, durante el Día de la Lealtad, buscó revalidar su liderazgo. Sin embargo, algo crujió esa jornada: las ausencias hablaron más que los discursos.


Trascendió que la intendenta no estaría del todo convencida de competir en el próximo turno provincial. Sin embargo, al no tener reelección en el municipio, la candidatura natural del peronismo rionegrino recae sobre ella: nadie más ostenta su volumen de votos, experiencia de gestión ni el peso de su apellido. Acorralada, sabe que si no da un paso al frente corre el riesgo de perderlo todo.


Para colmo, la crisis financiera municipal terminó de minar su discurso histórico. Pagar en cuotas emula a los gobiernos pre-soristas que ellos mismos criticaban. Y la crisis es real: al municipio comenzó a faltarle caja. La emisión de deuda y los créditos tramitados no llegaron a tiempo, desatando la tormenta.


Llamó la atención la comunicación oficial. Reiterar durante dos días seguidos el pago desdoblado pareció un mensaje telegrafiado para que resonara no solo entre los vecinos, sino también en las mesas políticas de Viedma y Buenos Aires.


¿A quién iba dirigido el mensaje? La interna nacional está congelada. Mientras algunos intuyen un acuerdo entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof, otros ven a Cristina decidida a dar pelea tras su reclamo ante la ONU. En el medio orbita Sergio Massa, habituado a capitalizar las fricciones del kirchnerismo y conectado con actores clave como Jorge Brito (Banco Macro), entidad que negó el descubierto a la comuna roquense.


Sin descubierto y sin crédito a tiempo, Soria anunció las cuotas y pidió un adelanto de coparticipación a su rival directo: el gobernador Alberto Weretilneck. ¿Fue una torpeza política o una maniobra calculada? ¿Pateó el tablero para forzar una alineación interna o para romper y replegarse hacia las nacionales de 2027?


El peronismo rionegrino, hasta hace poco en calma, mostró grietas al primer trueno. La nueva propuesta "Provincia con Patria" (impulsado por Doñate y Marks) emergió como alternativa justo tras la semana más negra del oficialismo roquense. A la par, la mesa local de Kicillof se armó sin el apellido Soria y con referentes sindicales distanciados de la intendenta, al punto que a raíz de esta situación el propio Kicillof congelaría o ya congeló su visita a la ciudad.


A simple vista, Soria quedó entre dos fuegos: el kirchnerismo duro buscando su propio armado y el axelismo operando sin ella. Pero ni María Emilia ni su entorno son improvisados. En la alta política se juegan cartas rebuscadas para ganar tiempo y amortiguar los golpes. Además, María Emilia ya había avisado con anticipación: "Me pongo al frente si todos acompañan; en caso contrario, elijan ustedes a quien quieran y yo acompañaré".


Nadie tira su reputación por la borda de un día para el otro. Por eso, la duda que sobrevuela el tablero rionegrino es inevitable: ¿María Emilia cometió un error no forzado o autodestruyó su candidatura de manera deliberada?

Comentarios


Mantente informado,

únete a nuestro boletín

Gracias por suscribirte

bottom of page