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La AFA debe pedirle disculpas a Messi

hace 2 horas
3 min de lectura



Pasó la despedida del que quizás sea el futbolista más grande de la historia. Más allá de la emoción de verlo por última vez vestirse con la albiceleste, a la gran mayoría de los argentinos le quedó un sabor amargo por todo lo sucedido tras el partido.   


Todos esperaban un homenaje a la altura del acontecimiento. Sin embargo, la organización fue sumamente desprolija y tuvo un único responsable: la AFA.   


El evento fue organizado enteramente por la Casa Madre del fútbol argentino; nadie más podía intervenir en la logística. Los propios comunicados de la empresa contratada por la institución vinieron a confirmar la negligencia: la AFA no pudo estar a la altura del jugador que más rédito económico le generó en la historia, dejando de lado incluso sus insuperables logros deportivos.   


Para entender cómo funcionó el reparto de responsabilidades, basta con una analogía sencilla: imaginen a un inquilino que alquila un salón para festejar el cumpleaños de su único hijo y luego contrata a una empresa para que organice la fiesta. La velada prometía cena y baile, pero la cena se sirvió a destiempo, la música se cortó en pleno baile y el video emotivo para el homenajeado tenía graves fallas de edición. Además, ingresaron más personas de las pactadas mediante entradas falsas. ¿Quién era el responsable del evento ante los invitados? El inquilino. En este caso, la AFA.   


Pasaron días de la despedida y todavía no hubo un pedido público de disculpas a Leo. Claro, como el astro ya no jugará más en la Selección, parece que para algunos ya no genera caja. Como ocurrió en el último Mundial, donde lo exprimieron hasta la final y luego lo dejaron a su suerte.   


Leo fue utilizado; quizás se dejó llevar en algunas oportunidades por su buena fe, como cuando aceptó visitar a Trump por pedido expreso de Tapia. A cambio, el "Chiqui" consiguió su medalla política: traer de vuelta a la Argentina al gendarme Gallo. ¿O de verdad alguien piensa que se puede liberar a un preso político de Venezuela sin el visto bueno de Donald Trump, socio de la ex pareja presidencial?   


Como futbolero y admirador de Lionel Messi, exijo que la AFA se disculpe con él. Messi no merecía semejante papelón, un bochorno agravado por comunicados oficiales que intentaron culpar a la dirigencia de River Plate o a "Los Borrachos del Tablón".   


A menos que me demuestren que Stefano Di Carlo fue quien editó las imágenes de Sancor con drones, que Pablo Aimar dibujó a Messi como diestro o que el espíritu de Ángel Labruna desenchufó el sonido, todo indica que Claudio Tapia intentó opacar la fiesta simplemente porque no pudo llevar la despedida a otro estadio, envuelto en su interna dirigencial contra River.   


Tienen que pedir disculpas por el daño causado al mejor de todos los tiempos. No hay alternativa. De lo contrario, los cánticos de repudio resonarán en todas las canchas del país hasta que la cúpula de la AFA dé un paso al costado por el perjuicio ocasionado a Messi y al fútbol argentino.   


Todos los que queremos a Messi exigimos que se disculpen. Dolió ver a Leo tan expuesto y vulnerable en su última noche. Lo usaron y lo maltrataron. Menos mal que La Pulga tiene lo más valioso de su vida: su familia. Acompañado por Antonela, sus hijos, sus compañeros y las 90 mil almas presentes, se despidió rodeado de una locura de amor cuando caminó por el túnel e iteró una última mirada hacia las tribunas repletas de hinchas que, sin importar el club del que venían, vestían la misma camiseta: la de Leo, la de la Selección.   


Por Simon Telechea

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