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Llegó el día. El adiós es inevitable

hace 2 horas
1 min de lectura

Muchos nos hablaban de Alfredo Di Stéfano, pero nunca lo vimos jugar. Diego fue inmenso, pero pocos pudieron sentirlo en la cancha. Las generaciones cambiaron y el fútbol nos regaló a este muchacho, que nos hizo entender lo que habrán sentido quienes vieron a Di Stéfano, a Diego, a Cruyff y a Pelé.


Tal vez para muchos de nosotros Messi sea mejor que todos ellos juntos, pero la idea no es compararlos. Queremos explicar lo inexplicable y no lo logramos. Nadie lo logró.


Por eso, vale la pena simplemente esperar la hora y disfrutar por última vez a Leo con la albiceleste.


Leo no se va. Seguirá jugando, y solo nos queda mirar los partidos del Inter para sacarnos las ganas de disfrutarlo. ¿Y saben qué? Está bien que sea así.

Leo es nuestro, es argentino, pero la verdad es que este muchacho pertenece al patrimonio mundial. Traspasó todos los límites posibles y generó amor, y muy pocos odios, en todo el mundo. Que se despida como Rey argentino y siga jugando como aquel pibe que se divertía haciendo goles por alfajores.


A disfrutarlo por última vez.



Por redacción.

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