La UCA alerta: la pobreza bajó pero con matices
- Simon Telechea
- 4 dic 2025
- 2 Min. de lectura

La pobreza por ingresos en Argentina se ubicó en 36,3 % al cierre del tercer trimestre de 2025, de acuerdo con el informe más reciente del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), que depende de la UCA. Al mismo tiempo, la indigencia fue estimada en 6,8 %.
Esta cifra representa una baja de alrededor de 9,3 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Si se compara con los niveles de 2023 —cuando la pobreza había alcanzado un pico histórico del 44,7 %— la caída también es significativa.
No obstante, la UCA advierte que esta mejora parece más un alivio parcial que una recuperación estructural.
Dudas sobre los datos oficiales: cambio de método y “efecto captación”
La UCA cuestiona los recientes descensos publicados por el INDEC, sugiriendo que podrían estar “sobrerrepresentando” la mejora social.
Según la universidad, los relevamientos recientes captan mejor los ingresos declarados, lo que inflaría artificialmente la mejora. En particular, estima que si se corrige por esa mejora metodológica —es decir, con los parámetros antiguos de captación— la caída real de la pobreza desde 2023 sería de apenas 2,1 puntos porcentuales.
Ese ajuste llevaría la tasa de pobreza real a un ≈ 35 %, muy por debajo del descenso publicitado oficialmente.
De este modo, la UCA sostiene que buena parte de la mejora reflejada responde a una cuestión técnica y no necesariamente a un cambio profundo en las condiciones económicas de los hogares.
Una baja real, pero insuficiente
Pese a los reparos metodológicos, la UCA reconoce que hay una mejora respecto a los niveles críticos de 2023. Pero advierte que la baja no basta para hablar de una recuperación sólida, estructural y sostenida.
Además, en su evaluación se combina la dimensión monetaria con indicadores de bienestar: privaciones, inseguridad alimentaria, condiciones estructurales de vulnerabilidad, “estrés económico” y otras carencias que, advierten, no desaparecieron con la caída de los índices.
En otras palabras: aunque menos hogares estén por debajo de la línea de pobreza formal por ingresos, muchos siguen enfrentando situaciones de fragilidad social, con ingresos apenas suficientes o condiciones de vida deterioradas.







Comentarios