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"LULA LUCHÓ POR MI LIBERTAD ": Julián Assange de WikiLeaks irrumpe en el balotaje brasileño con un contundente respaldo a Lula

hace 2 minutos
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A pocas horas de que Brasil decida su futuro en las urnas, el fundador de WikiLeaks rompió el silencio con una declaración cargada de peso ético, memoria personal y una dura advertencia sobre el sometimiento geopolítico en América Latina.

La gratitud que trasciende la política institucional

En la antesala del trascendental balotaje presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, una voz con enorme impacto global volvió a resonar. Julian Assange, el periodista y ciberactivista australiano que pasó más de 12 años recluido —incluidos 1.901 días de confinamiento solitario en la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh—, hizo pública una emotiva reflexión donde repasó quiénes estuvieron de su lado durante los momentos más oscuros de la persecución judicial ejercida por Washington.

Farol ético para el periodismo de investigación, Assange no dudó en señalar la diferencia abismal de posturas entre el actual mandatario de Brasil y la dinastía Bolsonaro.

"Fuera del poder, Lula luchó por mi libertad. En el poder, Lula discutió mi persecución con el Papa Francisco, quien decidió reunirse con mi familia y ofrecer ayuda. Tras mi liberación, Lula y yo nos encontramos en Roma para lamentar el fallecimiento del Santo Padre. Lula fue amable con mis hijos y no pidió nada a cambio", rememoró el activista.

La crítica al sometimiento exterior y el "silencio complaciente"

El contraste planteado por el creador de WikiLeaks no fue solo un gesto de agradecimiento personal, sino un misil teledirigido al corazón del discurso político de la derecha brasileña. Al referirse a Jair y Flávio Bolsonaro, Assange remató sin rodeos: "En contraste, Jair y Flávio Bolsonaro no hicieron nada y no dijeron nada".

A partir de allí, el australiano trazó un diagnóstico severo sobre lo que considera la pérdida irreversible de soberanía nacional cuando un liderazgo obedece ciegamente las agendas de potencias extranjeras:

Sin autonomía no hay Nación: Según Assange, la incapacidad de marcar límites a los dictados de Washington o Tel Aviv reduce cualquier propuesta de gobierno a una mera ejecución de "instrucciones extranjeras".

El costo del alineamiento automático: Denunció que el precio de esa subordinación es entregar los recursos naturales y el trabajo de los pueblos a cambio de migajas o impunidad.

Ética y complicidad: Su advertencia final resuena con dureza moral al calificar como "vendidos" a quienes optan por callar ante las violaciones de derechos humanos cometidas por alianzas hegemónicas.

Un testimonio que sacude la recta final de los comicios

El mensaje de Julian Assange irrumpe justo cuando la región debate el equilibrio de poderes, la defensa de los recursos estratégicos y el rol de los países emergentes en la arena global. Más allá del impacto electoral directo, sus palabras vuelven a poner en la mesa una premisa histórica: la verdadera independencia de un país no se mide en consignas, sino en la valentía política de sostener la soberanía y la dignidad humana cuando la presión exterior es más feroz.

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