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Reciben una señal de video de 31 millones de kilómetros

  • hace 16 horas
  • 2 min de lectura

Durante décadas, los receptores de la NASA han rastreado el vacío del cosmos en busca de lo inesperado. Sin embargo, nada preparó a los investigadores para lo que ocurrió cuando las antenas de alta precisión detectaron un flujo de datos masivo proveniente de las profundidades del sistema solar.

La señal viajaba a la velocidad de la luz desde un punto situado a 31 millones de kilómetros de la Tierra, una distancia equivalente a 80 veces el trayecto a la Luna. No se trataba de las habituales transmisiones de radio distorsionadas ni de un simple pulso electromagnético. Las mediciones confirmaron algo sin precedentes: la señal contenía un archivo de vídeo en ultra alta definición (4K).

Cruzar el abismo cósmico le tomó a la emisión exactamente 101 segundos. A una tasa de transferencia de 267 megabits por segundo —más rápida que la mayoría de las conexiones domésticas en la Tierra—, los datos se ensamblaron en las pantallas del Observatorio Palomar de Caltech. La tensión en la sala de control era máxima. ¿Qué clase de mensaje audiovisual podría haber sido emitido desde semejante distancia?

Al desplegarse el archivo en los monitores, el misterio se resolvió. No se trataba de una civilización alienígena, sino de un hito tecnológico de la propia humanidad.

La transmisión formaba parte del experimento DSOC (Deep Space Optical Communications) a bordo de la nave espacial Psyche de la NASA. El contenido del histórico vídeo no era otro que Taters, un gato atigrado naranja persiguiendo el punto rojo de un láser sobre un sofá. El vídeo había sido precargado antes del lanzamiento para demostrar que la comunicación por láser infrarrojo podrá transmitir vídeo en tiempo real en futuras misiones tripuladas a Marte.

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