Todos libres o muertos a 29 años del asesinato de Cabezas. Una foto que molestó al poder
- Simon Telechea
- 25 ene
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El 25 de enero de 1997, el periodismo argentino sufrió uno de los golpes más brutales de su historia. José Luis Cabezas, reportero gráfico de la revista Noticias, fue secuestrado, torturado y asesinado en la localidad bonaerense de General Madariaga. Su cuerpo apareció dentro de un automóvil incendiado, con dos disparos en la cabeza. El crimen conmocionó al país y marcó un antes y un después en la relación entre el poder, la justicia y la libertad de prensa.
Cabezas había retratado meses antes al empresario Alfredo Yabrán, un hombre poderoso y hasta entonces casi invisible, cuya imagen no había sido registrada por la prensa. Aquella fotografía publicada en la tapa de la revista se transformó en un símbolo y, con el tiempo, en una de las principales hipótesis del móvil del crimen.
La investigación judicial determinó que el asesinato fue planificado y ejecutado por una banda conocida como “Los Horneros”, integrada por policías bonaerenses, con participación de allegados al entorno de Yabrán. Varios de los responsables fueron condenados, aunque con el paso de los años muchos recuperaron la libertad, generando una profunda sensación de impunidad en la sociedad.
La frase “No se olviden de Cabezas” se convirtió en bandera de lucha y memoria. El caso expuso las conexiones entre el poder económico, sectores de las fuerzas de seguridad y la debilidad de las instituciones para garantizar justicia plena. También dejó en evidencia los riesgos que enfrentan los periodistas cuando investigan intereses sensibles.
La muerte de Yabran
El 20 de mayo de 1998, Yabran fue hallado muerto en una estancia de su propiedad en la provincia de Entre Ríos, en la localidad de San Ignacio, mientras la policía intentaba detenerlo.
Según las fuentes oficiales y las conclusiones de la autopsia, Yabrán se suicidó disparándose un tiro en la boca con una escopeta, un acto que le desfiguró el rostro y lo dejó casi irreconocible.
Esa muerte puso fin a la búsqueda judicial y provocó una intensa conmoción en Argentina debido a su papel en el caso Cabezas y sus vínculos con el poder político y empresarial de la década de 1990.
Condenados, libres y muertos.
En el juicio oral de febrero del año 2000, la Justicia argentina condenó a prisión perpetua a varios de los implicados, entre ellos integrantes de la banda de delincuentes conocida como “Los Horneros”, policías bonaerenses y allegados al empresario Alfredo Yabrán, considerado el instigador mediato del homicidio.
Principales condenados y su situación actual
Gustavo Prellezo – Policía bonaerense que, según la causa, fue quien disparó y mató a Cabezas. Fue condenado a prisión perpetua, pero a partir de 2010 accedió primero a prisión domiciliaria y luego a libertad condicional.
Aníbal Luna – Policías condenado a prisión perpetua y, después de años en la cárcel, está en libertad condicional desde 2017.
Gregorio Ríos – Exjefe de seguridad de Yabrán y condenado como instigador del homicidio. Recibió perpetua y también obtuvo libertad condicional a partir de 2008.
Mario “La Liebre” Gómez – Comisario acusado de facilitar la escena del crimen. Tras la condena quedó en libertad en 2006 tras una decisión judicial.
Sergio Gustavo González – Integrante de “Los Horneros” condenado junto con otros por el secuestro y asesinato. Su pena fue reducida y salió de prisión en 2006 tras pagar una fianza y beneficiarse de normas procesales vigentes en ese momento.
Héctor Retana – Fue condenado en 2000, pero murió en la cárcel en 2001 víctima de una enfermedad.
Sergio Camaratta – Policías condenado por el seguimiento a Cabezas, falleció en prisión en 2015.
Aunque muchos de los condenados cumplieron años de prisión, ninguno permanece detenido por este crimen en la actualidad, debido a beneficios legales, reducción de penas y libertad condicional aplicada con el tiempo.
La familia de Cabezas, así como organizaciones de periodistas y defensores de la libertad de expresión, sostienen que estas situaciones ponen en evidencia la falta de cumplimiento efectivo de las penas impuestas y denuncian que la justicia no llegó por completo para el reportero gráfico asesinado.







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