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Turismo por el golpe militar del 76: la costumbre de los “findes XXL” vs la memoria, verdad y justicia

  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

En el país pueden cambiar los gobiernos, las ideologías y los discursos, pero hay una política que se mantiene casi intacta: la promoción de los fines de semana largos con fines turísticos. Se trata de una herramienta que, con matices, atravesó gestiones de distinto signo y que en los últimos veinte años dejó un promedio de entre 7 y 10 fines de semana largos por año.

El sector turístico es, sin dudas, uno de los principales beneficiados. Y no es un dato menor: el turismo está entre las tres actividades que más ingresos generan a nivel global, junto con la energía y la tecnología, según organismos como la Organización Mundial del Turismo. Su impulso, entonces, no está en discusión. Genera empleo, movimiento económico y oportunidades en todo el territorio.

Pero incluso las políticas más consolidadas merecen ser revisadas cuando entran en tensión con otros valores.

El 24 de marzo —fecha del Golpe de Estado en Argentina de 1976— no es un feriado más. Es una jornada profundamente simbólica, atravesada por el dolor, la memoria y la historia reciente de millones de argentinos. No pertenece únicamente a quienes perdieron familiares, amigos o compañeros durante la dictadura: es un día colectivo, que interpela a toda la sociedad.

Por eso, cuando ese feriado se convierte en la excusa para un fin de semana largo turístico, surge una incomodidad legítima. ¿Es coherente que una fecha destinada a la memoria, la reflexión y el “Nunca Más” quede diluida entre escapadas, promociones, consumo y con un puente turístico para el día lunes 23 de marzo?

No se trata de prohibir el disfrute ni de imponer tristeza. Se trata de no vaciar de sentido una fecha clave. Tal vez el problema no sea el feriado en sí, sino el modo en que se lo resignifica. Quizás habría que pensar alternativas: promover otras fechas para los “puentes turísticos”, por ejemplo, para el Dia de la Madre y día del Padre. Argentina necesita turismo. Pero también necesita memoria. Y hay fechas que no deberían ser tratadas como una oportunidad más dentro del calendario económico. Porque recordar no es una opción: es una responsabilidad colectiva.


Por Simon Telechea


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